Crónicas de una crisis (VII) – Limpiando stocks durante el ayuno consumista

A raíz del episodio donde hablábamos de la interrupción de las cadenas de suministro aéreas me habéis preguntado varios oyentes sobre cómo está afectando esta crisis a la fabricación, si la falta de abastecimiento se debe únicamente a un tema logístico o si es también un problema de producción de bienes… Si las medidas de los gobiernos son adecuadas o cómo se equilibra una cuarentena, un aislamiento con la creación de riqueza que es a fin de cuentas la generación de productos y servicios en el momento en el que nadie produce.

Además de una pesadilla, el instante actual es singular desde el punto de vista analítico y en seguida veréis porqué.

Vivimos en una época de abundancia, de consumo masivo. Tal es el nivel que no siendo suficiente nuestra generación de rentas para poder obtener esos productos y servicios el mundo se encuentra hiper-endeudado. Si el ahorro no es más que la restricción del consumo presente, en favor de un hipotético consumo futuro, la deuda es todo lo contrario: Es la restricción de un consumo futuro para invertirlo o consumirlo en el presente.

Bien, pero para llegar a ese consumo, tiene que haber unos productos que consumir y para que existan esos bienes debe haber necesariamente alguien que los produzca o que los haya producido con anterioridad y ésta va a ser una de las claves del episodio. Si las fábricas, los comercios, la distribución está o ha estado parada… Qué estamos consumiendo?

Pero antes de llegar a ello, explico un concepto económico.

Oferta, demanda y Keynes

Estamos acostumbrados a tener crisis que provocan un shock de la demanda. Esto significa que cuando hay una recesión, los consumidores compran menos y se crea un efecto en cadena. Al consumir menos hay empresas que quiebran al no vender lo planeado, estas empresas despiden gente, que a su vez reduce su gasto y se produce un círculo vicioso del que cuesta mucho salir.

La solución desde tiempos de Keynes (para mucha gente) es que el estado compense esa falta de poder adquisitivo y a base de gasto público equilibre la economía y devuelva esa capacidad de compra que detenga la bola de nieve y una vez dejen de quebrar empresas por esa ausencia de consumo el estado se retire de nuevo. Claro, Keynes nunca habló de intervenir empresas, nacionalizar sectores estratégicos o todo este tipo de delirios con los que alguien con complejo de semi-Dios piensa que puede dirigir desde un despacho toda la economía de un país. De hecho, la idea es que en tiempos de bonanza el estado tenga superávit, ahorre y cuando vengan esas épocas de vacas flacas pueda hacer frente a esas inyecciones y se de por bueno ese déficit porque a largo plazo (es decir, sumando los años de superávit y los años de déficit) sigues teniendo déficit 0 . El problema de los gestores públicos es que sólo recuerdan la parte de inyectar en tiempos de crisis, raramente la de ahorrar cuando la economía va bien. Así, desde la crisis de 2008 España, por ejemplo, nunca tuvo superávit… Nunca se ahorró para cuando llegaran las vacas flacas. Y ahora los malos son los europeos que sí ahorraron cuando también les hubiera gustado lanzar cheques regalo a discreción para comprar votos una vez salieron de la crisis.

Bien, podríamos debatir en función de nuestras ideas políticas si realmente hay que tener déficit siempre y cuanto más se gaste mejor (algo poco respaldado por economistas y curiosamente parece ser la única política posible en la mayoría de países), si hay que ahorrar en épocas de bonanza y gastar en épocas de crisis llegando a un déficit 0 de media aunque en algunos años puedas estar en negativo (esto lo defienden la mayoría de economistas) o no hay que entrar en déficit jamás y el equilibrio de las cuentas se logre reduciendo impuestos o aligerando peso (teoría también poco respaldada debido a los costes electorales que conlleva).

Recordad que cuando hablamos de que el estado intervenga, lo que pedimos es que gaste (que gaste nuestro dinero). Ese dinero que no tenemos y es por eso que no consumimos y hemos entrado en esa crisis. Bien ese dinero extra que le pedimos al estado que gaste básicamente lo puede conseguir de tres maneras.

  1. Cobrando más impuestos, con lo que lo que inyecta en los sectores más ineficientes (los que necesitan ayuda) lo retrae de los más eficientes (los que podrían impulsar la recuperación). Esa sería la opción más común en España.
  2. Emitiendo dinero desde el banco central… Esto antes o después genera inflación. Esta es la solución de la mayoría de países con soberanía monetaria… De hecho, de entre las mil razones negativas de estar en Europa se suele criticar la única que me parece una ventaja. Y es haber perdido la posibilidad de estafar a tus ciudadanos imprimiendo sin parar, generando inflación y como ya sabemos, la inflación es el impuesto al ahorro. Uno de los peores impuestos posibles porque es uno que te empobrece de manera encubierta y además es un impuesto que no ha sido votado ni decidido por las cortes.
  3. Y la tercera que complementa a las otras dos es emitir deuda. La deuda no deja de ser impuestos futuros. Algo muy común en democracias pero si os fijáis algo tremendamente inmoral ya que esa deuda la va a pagar gente que no ha votado y en muchos casos gente que ni siquiera ha nacido. Es decir, lo que estamos haciendo es gastándonos los ingresos futuros de los que todavía no están aprovechándonos de que no pueden opinar.

A parte de estás tres opciones (impuestos, emisión monetaria y deuda) habría algunas más… Por ejemplo vender patrimonio, pero en general el grueso de las opciones serían estas. De ahorrar o aligerar gasto ni hablo porque es poco menos que mencionar al demonio.

Shock de oferta Vs Shock de demanda

Ahora bien, podemos discutir si nos gusta más o menos incentivar la demanda cuando hay un shock de demanda, pero qué sentido tiene incentivar la demanda cuando lo que hay un shock de oferta?

Me explico. En 2008, hubo una crisis de demanda. Como hemos comentado antes, la gente perdía sus trabajos y en agregado bajaba el consumo (se demandaban menos productos). Lo que piensa el estado es… Los costes de que cierre una fábrica de coches son muy altos ya que probablemente no se volverá a poner en marcha jamás. Voy a regalar dinero (el Plan-E de Zapatero iba en esa línea) e intento que el mercado automovilístico no note tan significativamente la crisis, aguante y por tanto siga pagando sueldos a sus empleados, estos sigan consumiendo…

Lo que ha sucedido en esta crisis no es que las personas dejaran de comprar por falta de recursos, lo ha pasado es que el gobierno impidiendo la movilidad de los ciudadanos, la apertura de comercios… Ha provocado una disminución del consumo restringiendo la oferta.

Es decir, si me encierras en casa, no puedo trabajar. (ojo, no estoy discutiendo los aislamientos, esto es un análisis económico). Y si no trabajo no puedo ofrecer los productos o lo servicios que acostumbraba a ofertar. Imaginad un entrenador personal, un masajista, un pintor, una compañía de teatro.  Si hemos prohibido los viajes, ya no podemos gastar en cruceros (da igual que me pongas los cruceros a mitad de precio o que me des cheques regalo para gastármelos en cruceros… Todas esas medidas no sirven de nada si no hay producto que comprar!). Se nos ocurren mil ejemplos: hoteles, tiendas de souvenirs, clínicas de medicina estética… Entendemos que esta crisis provoca claramente un shock de oferta y no de demanda?

Cómo se soluciona esta carestía de productos? Bueno, para empezar, intuitivamente, aliviando el confinamiento en algún momento.

Sin embargo, en la mayoría de países, se ha empezado a emitir moneda  para dinamizar la economía. Qué sentido tiene llenar el bolsillo de la gente de papelitos que no se puede gastar en nada? Obviamente, hay unos mínimos. Hay quien no puede ni pagar el alquiler, aunque en esos casos también se ha negociado con los caseros un periodo de gracia, no estamos viendo desahucios masivos como cabría pensar en un momento tan tenso. Hay quien no tiene para comer y sí hay sí se entiende una ayuda estatal, pero hablamos de economía de subsistencia. Prácticamente economía de guerra. De hecho, la caída de la actividad en España ya se prevee en niveles de la guerra civil. Si lo que intentamos es aliviar esa economía de subsistencia para los más necesitados, perfecto. Pero quien piense en esas ayudas desde el keynesianismo de impulsar el consumo para reactivar la economía no entiende absolutamente nada.

Como digo, no hay una restricción en la demanda sino en la oferta. No vamos a arreglar nada, llenando el país de billetes de colores si no hay nada que comprar con ellos. Por dibujar mejor la situación, es como si localizáramos a un tipo en una isla desierta y mientras vamos a rescatarlo le lanzamos suministros en paracaídas… Y cuando abre las maletas las encuentra repletas de billetes.

La riqueza de un país, no es su moneda circulante, la riqueza de un país es lo que produce. El PIB de hecho, mide eso. Producción de bienes y servicios. Es decir, si ahora todos tuviéramos diez veces más dinero pero el confinamiento no terminara, seguiríamos consumiendo lo mismo. En todo caso, intentaríamos acaparar más productos de primera necesidad, competiríamos por ellos con más dinero en el bolsillo y en esa subasta aumentaría su precio. Es lo que se llama inflación: misma cantidad de productos presionada por mayor cuantía de dinero circulante.

Como decía aquella frase, cuando la única herramienta de la que dispones es un martillo todo lo que ves te parecen clavos. Los gobiernos parecen no entender la diferencia entre una crisis de oferta y una crisis de demanda y se han lanzado a emitir (los que pueden) o a pedir (los que no pueden).

Algún día tendremos que explicarles a nuestros nietos cómo hipotecamos su futuro con toda la buena fe del mundo. Bueno, toda toda…

La burbuja de stocks china

Bien, una vez tenemos claro esto desde destino, desde el consumo. Qué sucede en China? En China (y no he escuchado a expertos hablando de este tema o como mínimo dándole la importancia que merece) durante esta segunda década de siglo ha habido una burbuja de stocks, una crisis de sobreproducción.

No conocemos este tipo de crisis. En ese eurocentrismo que nos caracteriza lo que no ocurre en occidente no ocurre. Estamos acostumbrados a burbujas inmobiliarias, bursátiles, hemos oído sobre la burbuja de las «punto com”. Habitualmente encuentro más personas con conocimientos sobre la burbuja de los tulipanes de hace 400 años, que hemos exagerado y no nos afecta en absoluto que de una burbuja que ha sucedido en nuestros días y que afecta severamente a nuestro consumo.

Que es una burbuja de stocks? (aunque realmente deberíamos llamarla una burbuja de fabricación). Como sabéis el milagro chino que ha sacado ha 800 millones de personas de la pobreza en pocas décadas no sucedió solo. No fue ningún gurú con economía planificada quien alivió la pobreza extrema en la que vivía China hace 40 años… Con subsidios al desempleo, rentas mínimas de inserción, sueldos mínimos y todo el resto de fascículos de esas respiración asistida interminable.

Le dedicaré un episodio a Deng Xiaoping pero básicamente, si queremos pensar que fue un gran líder quien permitió ese cambio, fue uno que lo único que hizo es desregular y pasar de un comunismo extremo a un capitalismo también extremo. Como digo, no fue algo de puertas para dentro. Todo lo contrario. La apertura necesitaba de inversión extranjera.

Y puesto que el dinero no sabe de patriotismo ni de banderas cuando de repente tienes al país más poblado del mundo con unos niveles de pobreza extrema como los que había en China… Cuentas con el terreno de cultivo ideal que todo inversor capitalista sueña para multiplicar su patrimonio.

No era un episodio para hablar de cómo China salió de la pobreza, pero es interesante entender la inmensa cantidad de inversión extranjera que se empezó a colocar en China, sobre todo a partir de los años ’90.

Los que tengáis más de 40 años recordaréis que antes los productos no eran “made in China”. «Made in Taiwan» o made in «Hong Kong» era mucho más común y estos países, no tenían la presencia que tiene hoy China. Por una cuestión de tamaño, porque no había la apertura al comercio que hay hoy, porque Europa era mucho más competitiva en los ’80… Muchas razones.

Y aunque durante muchos años el primer inversor extranjero en China eran Taiwán y Hong Kong, al final, éramos nosotros demandando productos más económicos a nuestro proveedor taiwanés que abría su nueva fábrica en China para ser más competitivo. El flujo monetario tenía claramente una dirección: salía de occidente y llegaba a China (hiciera o no escala en algún país intermediario).

El origen de los traders es ese. Estos chinos no saben vender, no hay ni siquiera empresarios, son en esencia jerarcas ex-comunistas que se han repartido las empresas del estado, pero ya estoy yo que soy un hongkonés listo que te entiende… El que irá a lidiar al otro lado de la valla con estos chinos que hablan cantonés como yo y los sé domesticar.

Pero, por mucho que nos duela, la explotación no trae miseria… Es la miseria la que trae explotación… Esos chinos explotados 20 años después y a la velocidad que crece China ya habían acumulado suficiente experiencia y capital como para crear fábricas por sí mismos y emprender sus propios negocios… Y a principios de siglo el boom económico de China dejó boquiabierto al mundo.

Si algo podemos aplaudir al gobierno chino es el control artificial del RMB que permitía seguir exportando sin parar… Y occidente se veía capaz de consumir todo lo que producían.

La generación de la prosperidad

Os contaba en otro episodio que es aquí donde algunos que llegábamos a China en aquella época vimos que se venía encima ya no una crisis sino un cambio de ciclo… Aunque, como al resto del mundo le compensó echarle la culpa a Leman Brothers y al sistema bancario americano… Este origen del desajuste mundial de flujos económicos pasó desapercibido.

El problema es que tienes una generación de chinos (bueno, en cuarenta años… dos generaciones) que han crecido viendo un país donde escupías al suelo y crecía una flor. Daba igual de qué pusieras la fábrica… Al día siguiente tenías tu producción vendida. Y con el beneficio ponías otra e igual. Y tus trabajadores se independizaban con ese sueldo que en Europa se vendía como esclavismo legalizado… Y ponían su propio negocio e igual. Todo funcionada. Todo relativamente (ya me entendéis, en agregado).

El país crecía a ritmos del 10-12%. Es decir la suma total funcionaba. De hecho el que se arruinaba tenía trabajo al día siguiente en la fábrica del que le había ido bien. Y sin regulaciones, sin impuestos y con un desempleo negativo que te permitía volver al mercado laboral en cualquier momento si salía mal tu aventura, los incentivos a emprender eran enormes.

Aquí es cuando he explicado alguna vez que yo llegaba a China y les decía a los chinos: «En Europa la gente (o la mayoría de la gente) no quieren ser empresarios». Y su respuesta era “Por qué? No quieren ser ricos?” y tú te quedabas pensando: «Como le explico a este tipo que no conoce otra realidad… Que emprender en occidente no es sinónimo de hacerte rico. Más bien todo lo contrario… Es sinónimo de amargarte la vida».

Claro, mientras en occidente pensábamos que ellos estaban explotados por un sistema comunista, un trabajador chino te pedía trabajar horas extras para ahorrar más para independizarse algún día y montar su propio negocio y lo daba todo porque para él esto era un máster donde estaba aprendiendo todo lo que iba a necesitar en su futura vida de empresario.

Esto que os estoy contando, es en sí la burbuja. Porque no se sostiene un país que es el 20% del mundo creciendo a ritmos de un 10% y no se sostiene sobre todo porque el resto del mundo es finito. Ni entro en que el sureste asiático entra a competir por la misma tarta o que en occidente emergen líderes populistas que ven en el odio a China una fuente de votos inacabable. Eso es anecdótico… O como mínimo, circunstancial. El problema principal es que en este esquema Ponzi de producción, cada día se agregan nuevos chinos… Porque ahora ya no son los empresarios taiweneses convirtiendo en empresarios a los jóvenes de las provincias costeras. Ahora son los propios chinos multiplicando el número de empresarios desarrollando el interior de China en busca de precios más competitivos.

Y en este derrame de producción hacia el interior llega la crisis de 2008. Y alguien descubre que aunque cada vez hay más fabricantes en China (y no sólo en China) el mundo sigue habiendo el mismo número de compradores. Y de hecho, las clases medias del mundo, que son el cliente ideal del producto chino es la que más mal lo ha estado pasando. Y los chinos dicen, no pasa nada, lo que dejen de consumir los blancos lo consumirán los negros y cuando se vuelcan en África, pero con África no les llega. Y empezamos a expandirnos hacia el sur porque parte del sureste asiático ya son clases medias con una capacidad de consumo decente. Y nos vamos a Latinoamérica donde hay países despegando y creamos la nueva ruta de la seda a ver si conseguimos llegar mejor a lugares emergentes de difícil acceso para el producto chino (hablando en plata, ex repúblicas soviéticas y países del este de Europa con acceso al mar limitado).

Pero ni siquiera juntando a África, latinoamérica y Asia puedes suplir lo que dejan de consumir Europa y EEUU. Teniendo en cuenta además que estás intentando venderles productos a países pobres, productores, en esencia competidores tuyos que (salvo África que vive eternamente anestesiada) ven a sus niños jugando en la alcantarilla y no entienden por qué sus supermercados están repletos de productos chinos.

En torno al año 2013, empiezo a ver señales extrañas en las zonas industriales en las que me movía… Como sabéis, la mayor parte de mi tiempo en China lo ha pasado en el interior; de hecho estaba en una zona industrial porque vivía en mi fábrica. Y veías cosas que ni siquiera expatriados en Shanghai notaban. No había pedidos.

Y sólo hay una cosa peor para un empresario chino que no tener pedidos y es no tener trabajadores. Recordad lo que os decía del paro negativo.

Producir a toda costa

Cuesta muchísimo encontrar trabajadores. En China? Sí, en China. En el sector que queráis, en la provincia que queráis. En aquella época hacíamos expediciones a otras provincias para intentar ya no cubrir las vacantes que teníamos sino llegar al menos a unos mínimos en los que poder producir.

Yo les decía a mis socios… Démosles vacaciones al equipo hasta que consigamos pedidos y me decían… No no, que entonces se irán. Démosles vacaciones pagadas… Se irán igualmente! Verán un signo de debilidad. Quién estaría tan desesperado como para pagar vacaciones a sus operarios? Se harán con otro empleo para aprovechar el doble sueldo.

Sólo había una solución. Seguir produciendo. Sin pedidos? Sí sí, que las máquinas no paren. Produciremos el producto más standard posible, el que más salida tiene, el más barato. La idea es que nadie notara que no había pedidos, que el negocio iba mal. Porque había que mantener la plantilla como fuera, además de resguardar el prestigio personal como empresario de éxito, tu honor… En palabras chinas, tu cara.

Las fábricas habían funcionado tan bien que qué más daba producir unas semanas perdiendo dinero. Las semanas se transformaron en meses y los meses en años. Al principio se cubría con los ahorros del empresario, que había hecho tanto dinero con la fábrica y la sociedad china es una de las más ahorradoras del mundo, que había combustible para seguir tirando. Meses después quizá hacía falta vender alguna propiedad para mantener la producción. La mayoría de mis amigos empresarios empezaron a vender aquel piso que tenían comprado para cuando su hijo fuera a la universidad… Total, quedaban aún muchos años.
Llegó un momento, diría que sobre el año 2015 que ya no había más ahorros. Los propietarios de las fábricas estaban arruinados. No os hablo de uno ni de dos, os hablo de prácticamente todo el mundo que tenía a mi alrededor… Y cuando visitaba otras provincias, veía situaciones similares, más allá de que, sin la confianza adecuada, nadie te cuenta sus penas por lo que hablábamos, salvar la cara.

Recuerdo estar paseando con un amigo empresario que estaba pasándolo mal… Y llegábamos a un centro comercial y pensábamos: “fíjate, al final quien vive mejor aquí es la clase media. Su empresa se está probablemente arruinando pero ellos siguen cobrando, siguen consumiendo, ajenos a una crisis que nadie está viendo”.

Hubo unas cuantas quiebras sonadas pero en general la crisis pasó desapercibida. Entre que la capacidad de consumo no se movió y el gobierno chino inyectó muchísimo dinero en la economía, al final lo que hicieron es una limpieza de las empresas más ineficientes, darwinismo capitalista, patearon el balón hacia adelante con más deuda y esperaron que la economía de los países compradores se recuperara.

Lo más extremo que viví en esa época fue reuniones de empresarios que se explicaban como subsistir pasándose dinero de una tarjeta de crédito a otra, para poder ir disponiendo de crédito devolviéndolo justo a tiempo para no pagar intereses. Aquellos propietarios, tenían unos límites de crédito realmente increíbles que habían acumulado en los años de bonanza en los que movían cantidades ingentes de dinero. Pero claro, cuando ves que una fábrica de 200 o 400 trabajadores subsiste con el crédito que el dueño va pasando de una tarjeta a otra… Dices, esto va a petar de manera muy fuerte.

Coincidió con el boom de la venta online en China y muchos empresarios, cuando ya no podían aguantar más (o cuando ya no les cabía más stock en sus almacenes) empezó a sacarlo todo en plataformas tipo Taobao. Pero os aseguro, y esto lo he vivido en mis propias carnes, que para que un empresario chino acepte vender su stock perdiendo dinero… Tiene que estar muy en las últimas.

Fijaos lo que significa volcar todos esos stocks en el mercado. No sólo provoca una deflación que quizá no salga en las cifras oficiales porque no sean productos de la canasta básica… Pero la economía sí lo nota.

Es algo gravísimo porque pensad en que son productos que provocan una barrera de entrada altísima a nuevos empresarios. Imaginad una start-up que diseña unos, auriculares bluetooth y dice, –bueno, no vamos a poder competir con el vendedor medio en Taobao que los ofrece a 10 dólares porque el nuestro sale a 15$ pero con un buen marketing, la gente suele probar productos novedosos… Bueno, intentaremos competir-. Sales al mercado a 15$ y te encuentras al resto del mercado sacando stocks a 2$. Claro, si os lo cuento así… Nadie quiere stocks, pero obviamente no te lo ofrecen así. Te lo muestran también como producto de última generación con oferta de lanzamiento. Esto ha provocado una selección natural también enorme entre las start-ups chinas porque tenías que ser muy muy bueno para poder competir.

Respondiendo a la pregunta del principio, qué estábamos comprando durante la época en la que China estuvo cerrada? Estábamos comprando stocks! Es cierto que China no cerró durante demasiado tiempo, también nos parece menos del que en realidad fue porque nosotros no lo vivimos… Seguíamos manifestándonos mientras el monotema no nos afectaba pero aunque parezca algo obvio me ha parecido interesante explicar que esos stock no eran stocks del mes anterior, que también… Sino y sobre todo stocks que China lleva acumulando durante años esta época oscura y apenas conocida de la burbuja de producción china. Una burbuja que se ha ido desinflando de manera más o menos controlada y que como último acto de servicio, nos ha hecho creer que todo estaba en orden y la producción mundial no peligra.

Curioso que en el cálculo del PIB resultado de esta crisis, al final, el presunto causante, China, va a ser el único país que no decrezca.

https://cadenaser.com/ser/2020/04/14/economia/1586857145_756164.html

Es cierto que para China crecer un punto es un palo más grande que para muchos países decrecer, ya que veníamos de crecimientos del 6,5%. Pero bueno, ya veremos como acaba todo esto, es pronto para esos cálculos… Realmente me gustaría saber, teniendo en cuenta las ineficiencias que existen en el cálculo del PIB chino… Si esos stocks con los que se ha seguido surtiendo al mundo cuentan como producción de este año, del año en el que se produjeron, en fin. Habrá números bailando hasta el último minuto de partido.

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Hay muchas personas defendiendo el crecimiento 0, este podcast intenta analizar desde una visión de lo que nos une con China, pero además de que nuestras importaciones no vienen sólo de China ni importamos sólo productos para el consumo, También hay producto nacional… Además no sólo se consume productos sino servicios… En fin, pero como en esa idea del crecimiento 0 tenemos que caricaturizar el consumo para poder odiar a China con fundamento y tendemos a pensar que para salvar el planeta el grueso de todo está en las pajitas de plástico, los teléfonos móviles o los complementos de ropa, intentaré hablar en un próximo episodio sobre si esa caricatura tiene o no algo de sentido bajo mi punto de vista.

En cualquier caso ha sido un test interesante para la humanidad dejar casi de producir y vivir de lo que ya hay y de alguna manera lo que hemos hecho en este fasting económico, en este ayuno consumista es gastar reservas… Esa grasa acumulada estructural de nuestro cuerpo y quizá cuando volvamos al equivalente económico de hincharnos a hamburguesas tal vez ya no queramos nunca más lo que queríamos.

Os dejo con una frase de Confucio, quizá una de las que más he repetido en mi vida sobre todo cuanto intento explicarle a mis socios chinos por qué es importante el consumo, el consumo que muchas veces malentendemos como la compra compulsiva. El consumo es también música, poesía… El consumo es también unirte a la clase de Yoga, subir a una noria con tu pareja o pasar una tarde con tus  padres en el casco antiguo de tu ciudad.

«¿Me preguntas por qué compro arroz y flores? Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir»

Gracias y hasta pronto

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