¿Contrincantes o enemigos?

Episodio relativo a la reunión bilateral entre China y EEUU en Alaska, la primera de la era Biden.

Me gustaría usarlo para hacer algunos comentarios y análisis de la situación presente. Intento no seguir la actualidad para que los episodios no pierdan validez con el paso del tiempo pero creo que este evento es apto para dibujar un instante que sirve para entender una época. Sabiendo también que en el momento en el que vivimos, las épocas no duran décadas, sino semanas.

Los sesgos de la prensa

He estado analizando la prensa mundial para ver cómo se ve lo poco que se ha visto. Porque no hemos visto mucho, pero parece que lo suficiente para hacer análisis de intenciones (de intenciones de los medios… Ya digo, de la cumbre no sabemos mucho); decía… sirve para hacer análisis de intenciones, juicios sumarísimos e incluso e leído ya algunas condenas… En fin hay de todo, no todo malo, por suerte, pero vale la pena echar un vistazo.

  • El País titulaba «Estados Unidos y China minimizan sus desencuentros en la primera reunión bilateral de la era Biden en Alaska”.
  • Sputnik news «EEUU y China acuerdan evitar conflictos y malentendidos tras reunión en Alaska”.
  • Infobae (para los que no lo conozcáis, es el diario digital argentino de referencia) titulaba: «Concluyó la primera reunión entre el gobierno de Joe Biden y China: ambas partes reconocieron un diálogo “duro” pero “constructivo””.
  • ABC, en su línea: «China aúlla con la diplomacia de los ‘lobos guerreros’». Y subtitulaba, «Pekín abandona su mesura». En fin, si seguís al corresponsal de ABC en China ya conocéis el nivel.

En general, yendo ya a las páginas interiores, veo a todo el planeta sorprendido. A los medios tradicionalmente anti-chinos, que son casi todos, quejándose de la agresividad de los emisarios chinos en esa reunión, tildándolos de beligerantes… Se ha hablado de insultos… Yo os invito a que visionéis los extractos que han trascendido y con todos los cortes que se han podido hacer, la descontextualización, etc.

No me parece tan tan beligerante, no he visto insultos tan graves, quizá me he perdido algo o es que Trump nos ha subido tanto el listón que ya cualquier ofensa nos parece poco. Seguro que me lo he tenido que perder pero, aunque no soy un fan de este tipo de medios, intento leerlos todos los días para no sumergirme en una cámara de eco pero se me habrá pasado porque la verdad es que no lo he encontrado.

Y si de verdad es así, entonces algunos titulares me parecen denunciables porque es lo que se le queda al lector fiel que no profundiza y la manipulación pasa a ser ya malvada, perversa, interesada…

La era del clickbait

Todos los que leemos habitualmente a este tipo de personajes contando una realidad paralela sobre lo que sucede en China no nos sorprendemos pero, aún así, nos llenamos de impotencia al ver cómo se manipula y cómo tenemos que ir desmintiendo todo tipo de conceptos lamentables, irreales, fantasiosos cuando volvemos a nuestros lugares de origen; porque nos explican una China que los que vivimos aquí no conocemos… Y al final, nuestros seres queridos se preocupan.

Y para tu viaje de vuelta, eso que hacen las madres de ayudarte con la maleta como si tuvieras 14 años y te fueras de campamento… Pues en lugar de intentar meterte unas chocolatinas o no sé, un tupper con croquetas…  A tu madre le dan ganas de comprarte una cantimplora, un chaleco antibalas y un rosario para cuando todo lo demás falle.

La prensa, manipulando lo necesario con tal de vender

Se lleva tiempo creando esta idea belicista sobre China y algún día sucederá y se colgarán todas las medallas pero la realidad es que a día de hoy, todo lo que cuentan pertenece al reino de los juegos de rol y fantasía y que en el futuro puedan llegar a tener razón no valida en absoluto la cantidad de mentiras que se llevan contando de China desde que se ha convertido en una alternativa al monopolio norteamericano.

Mentiras que al final se trasladan en ataques racistas hacia chinos, en violencia sistematizada y en una opinión distante, defensiva, en ocasiones hostil hacia una comunidad que tradicionalmente era muy apreciada por los países receptores de inmigración porque eran personas que llegaban a los países, trabajan, no creaban conflictos y lo único que pretendían era vivir tranquilos.

Amarillismo con consecuencias

Poco a poco nos van cambiando esa idea de la cabeza para enfrentarnos, porque el negocio de la prensa es generar impactos. Positivos o negativos, eso es lo de menos… Si a veces os digo con el tema del nacionalismo o del racismo, que intento siempre tener debates despasionalizados porque la sangre caliente, si la pones a hervir, saca lo peor de nosotros mismos… hay medios que se dedican a esto.

Hay personajes que monetizan así, ese es su trabajo y no son buenos en nada más y hay compradores, nada que decir, con eso nos toca convivir. De alguna manera, esto va a ser la profecía auto-cumplida; están arrinconando tanto al gato que sólo pretendía huir que al final se te lanza a la cara y vas a ir a los demás a decirles: “veis, ya os dije que era un animal violento”.

La realidad es que más allá de algunas acusaciones no probadas, como ciberataques, etc. La mayor parte de recriminaciones de la delegación americana estaban basadas en lo que los chinos consideran problemas internos.

Y sí, no sé si esto estaba hablado, pero han quedado para discutir por primera vez de todo lo que nos les gusta sobre el otro.

Que me parece bien, prefiero esto a los tweets de Trump, que da la sensación que los escribía de madrugada, en no demasiado buen estado físico, mientras sostenía con la otra mano un Macallan con Coca-Cola. Las cosas siempre de cara.

Los chinos no son directos

Se suele decir que los chinos no son directos, que si en el idioma chino no existe la palabra «sí», que si dan muchas vueltas, para nada. Me encanta cuando definimos como imposible lo que escapa de nuestro entendimiento.

Porque no es así, de hecho los chinos me resultan las personas más directas y transparentes que he encontrado a lo largo de mi vida. De quien empiezo a sospechar ahora es de los occidentales.

Siempre me fascinó que la tercera o la cuarta pregunta que me hacía una chica cuando me conocía en mis primeros años era “eres rico”, “cuánto cobras en tu empresa”… Perdona, nos hemos conocido hace 45 segundos.

Y destaco lo de “en mis primeros años” porque en aquella época pensaban que los extranjeros éramos todos ricos. Hoy en día ya saben que esto no es así.

Otro ejemplo: me encantaba saber que cuando me invitaban a una boda en algún pueblo interior yo no era absolutamente nadie excepto un complemento exótico de la decoración.

Aunque muchos extranjeros se hayan sentido importantes en eventos así, no han entendido cuál era su papel.

Me provoca todavía un shock cuando algún amigo me dice: “busco esposa” en lugar de decir “busco novia”(que también sonaría raro, pero bueno) “busco novia que eventualmente pueda llegar a convertirse en mi esposa”. No se puede ser más directo.

Recuerdo cuando llegaban los invitados a una de mis oficinas donde tenía una pecera de siete metros con centenares de peces y todo tipo de seres vivos y lo primero que preguntaban, sin observar el equilibrio, la belleza, el trabajo, las horas que yo le había metido… Lo primero que preguntaban era: «¿Cuál es el pez más caro de toda la pecera?»

Pobre de mí. Menudo ignorante en cultura china estaba yo hecho, tratando de impresionarles. Mi pez más caro no costaría más de 2 o 3 yuanes cuando la pecera de un empresario de éxito contaría con apenas 2-3 ejemplares de 5 o 10.000 US$… Que yo haya visto. Obviamente hay peceras y peces mucho más caros.

Qué prepotencia la mía, qué ignorancia, que superioridad me otorgaba cuando le pregunté una vez a un chino… «¿No entiendes la diferencia entre un pez en el acuario y un Rolex en mi muñeca?»

¿Y tú? ¿no entiendes la similitud? —Me respondió.

Adaptación cultural

Cuánto he aprendido a base de equivocarme. Miramos lo mismo pero vemos cosas absolutamente diferentes. Yo iba de consultor por la vida. Cómo he disfrutado cada vez que he asignado conscientemente una neurona más a la empatía y una menos a la superioridad moral.

Y fijaos que cuando hablo de lo directos que son los chinos os pongo ejemplos de ellos preguntándote cosas a ti. Porque muchos estaréis escuchando esto diciendo que no es cierto: “Yo le digo a mí novia china si me quiere y no es capaz de contestar o le da muchas vueltas”, “yo pregunto a mi controlador de calidad en una fábrica si el producto pasa el test o no y me contesta con más fotos porque es incapaz de decidir, de regalarme su opinión”.

Sí, si te fijas, todas las veces que piensas que son evasivos es en cuestiones que haces tú y que no saben cómo contestar. Bueno, pues si de nuevo, te quitas tu aura de superioridad, plantéate que a lo mejor no estás haciendo las preguntas adecuadas. Porque la forma de preguntar de tu país o de tu cultura quizá no es la misma que la de China y sobre todo, la forma de decidir si alguien es directo o no en tu país quizá no es la misma en China.

Por eso muchas veces me defino como un traductor cultural, porque traducir el lenguaje con todo lo complejo que es el chino, es lo de menos… Conozco a muchísimos extranjeros que hablan chino y siguen sin entender nada.

No es una cuestión de traducción, sino de adaptación

Y otro dirá, «es que tampoco es verdad que sea cuando yo pregunto».

Llegó mi compañero de la oficina de Shanghái y me dijo dos semanas antes de año nuevo que no creía que fueran a acabar a tiempo el proyecto. Yo pensé que harían lo posible, pero no, renunciaron a él y se fueron de vacaciones.

¿Eso es ser directo? Eso es ser extremadamente directo, otra cosa es que su forma de ser directo entre en conflicto con tu empatía, tu capacidad de deducción o tu conocimiento de la cultura china, pero si te dice que no cree que algo se vaya a terminar a tiempo, eso es un red flag como una casa.

Siempre cuento esta anécdota: En una de mis oficinas que abrí en la región de Fujian, en Jinjiang, una vez ya alquilamos el local, le digo a mi secretaria: “tenemos que hacernos tarjetas de visita con la nueva dirección”.

Os hablo del año 2009 o una cosa así, cuando aún se usaban las tarjetas de visita. Su respuesta fue: “he buscado y no hay muchas imprentas por esta zona”.

Yo contesté: “No te preocupes, no necesitamos muchas imprentas, para lo que necesitamos imprimir con una nos basta”.

Se quedó en shock.

Yo me estuve riendo un rato porque les hacía este tipo de bromas continuamente. Obviamente entendí que cuando decía “no hay muchas imprentas” quiere decir que no hay ninguna, pero su cerebro lo traduce directamente del chino.

Cualquiera que no entienda la cultura china pensaría que está siendo indirecta o le está dando muchas vueltas a la frase. Si tienes un mínimo de experiencia en China, sabes que ha sido completamente directo o directa en su afirmación.

Diferentes formas de plantear los argumentos

Más contraargumentos: No es verdad, porque cuando le preguntas a un chino ellos mismos te reconocen que no son directos.

Efectivamente, sigues haciendo las preguntas incorrectas… Y tu novio o tu novia no sabe como definir por qué no os entendéis y cuando lo manipulas dándole ya la respuesta en la pregunta, pues lo más cómodo es asentir y cargar las culpas a su supuesta incapacidad para ser directo porque es un tema que no le interesa en absoluto.

Te lo digo de otra manera, ya que aunque yo soy como tú, llevo tanto tiempo empapándome de cultura china que puedo entender cómo piensan. Cuando tú dices “te quiero” no estás siendo directo, estás siendo rápido. En la mayoría de ocasiones, demasiado rápido.

Estás, de nuevo, acorralando al gato, incomodándolo, sacándolo totalmente de su zona de confort… No es que ella no sea directa, es que no tiene ni la más remota idea de lo que le estás contando y te comportas de manera sospechosa.

Inténtalo de otra manera. Prueba a decirle que te encantaría llevarla a casa por Navidad y presentarle a tu familia, intenta explicarle que estás buscando a la persona con la que construir una familia, que buscas un proyecto en común, que te mueres por ver los ojos de su abuela con un chiquitín vuestro en los brazos… Cuando veas las lágrimas en sus ojos, eso en china significa: “yo también te quiero”.

Las chinas están cansadas de lo otro, del «te quiero” fácil para conseguir sexo. Si le diéramos 1$ a los chinos por cada vez que un extranjero ha prometido algo para llevarse a una china a la cama, China sería ya la segunda potencia del mundo y apuntito de superar al primero. Uyyy, espera…

En fin, perdonad el paréntesis, que se sale del tema principal, pero me parecía ilustrativo para entender que lo que nosotros llamamos ser directo, en el lenguaje chino son un bombardeo de palabras sin una base sólida detrás para poder pasar a la siguiente pantalla. Ya sea en amor, negocios, amistad…

La próxima vez que le preguntes al chino de la fábrica cuánto vale este producto y en lugar de responderte 50 yuanes, coja la calculadora y se ponga a hacer integrales hasta darte el resultado 5 minutos después, recuerda que no es que no sean directos o sean evasivos es que haces las preguntas incorrectas.

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La mirada caduca de occidente

Volviendo al tema de la cumbre, os decía que me gusta que los dos hayan ido de cara. Porque ambos pueden ser muy directos cuando se dejan de tonterías formales y se cuentan lo que de verdad les molesta al uno del otro.

Lo que veo, desde mi perspectiva, es una reacción natural de los chinos; un “perdona, ¿Quién os ha dado la potestad de juzgar las acciones de China”? Y creo que los análisis que hace la prensa occidental parten de una base completamente errónea y ésta es una supuesta desigualdad en el poder de negociación de unos y otros.

En occidente se parte de la idea de que cualquier acción belicista americana fuera de sus fronteras debe ser aceptada y cualquier acción incomprendida por parte de otro país incluso dentro de sus fronteras debe ser consultada.

Y bueno, la verdad es que el mundo sigue viviendo con 20 años de jet-lag y cada impacto con la realidad produce fricciones.

El foco ya no está en occidente, aunque muchos no se lo crean aún

Mi análisis (si es que se puede analizar algo sobre esta reunión) es que EEUU aún no entiende nada…

Todavía creen que ellos hablan y el planeta obedece y principalmente pasa esto porque aún creen que el mundo es EEUU y Europa; algo que por desgracia no sólo creen ellos, también lo hace África, Latinoamérica y hasta hace nada casi toda Asia en un síndrome de Estocolmo, una «alienación» en palabras de Marx de un resto del mundo que poco a poco va tomando conciencia de sí mismo.

Lo que llaman belicismo o agresividad, es una conversación entre dos; un diálogo, no un monólogo.

Sé que para los americanos y por lo que se ve para el resto del mundo también, que alguien tenga opinión propia es ya en sí ofensivo, pero van a tener que acostumbrarse a que con China, su interlocutor no viene a escuchar y a obedecer.

Después podemos entrar en quién tiene razón y ahí con todos nuestros sesgos apuntaremos hacia un lado u otro pero de salida, me da la sensación de que uno de los dos bandos pensaba que empezaba el partido con un 3-0 a favor y podía relajarse porque ya todo iba a hacer bajada.

Lo dejo aquí de momento; si me lo pedís haré un análisis más pormenorizado de lo que ha trascendido, que no ha sido mucho. Entiendo que lo más interesante no se juega en abierto.

Balas de fogueo y distintos tipos de imperialismo

Como siempre digo, cuando un político habla hay que saber a quién le habla y aunque nos encante que estas conversaciones se hagan públicas, esto no es eficiente. Porque en los videos que han salido en medios, está muy bien, han puesto las dos mesas cara a cara, muy de guerra fría… pero al final, aunque se miren entre ellos, saben que lo que dicen se va a publicar, por tanto no le están hablando al otro, le están hablando a su público.

En realidad, más allá del show televisivo, esto es lo que en ciencia política se llama intención anunciada vs intención deseada, donde veremos claramente lo que se habló en las conversaciones privadas es en las acciones posteriores que se darán en las próximas semanas de unos y otros.

La prensa basa mucho la información en gestos, fotos, titulares, etc. (impactos). A mi juicio, saco muy poco de este combate de un asalto donde los contrincantes apenas se han rozado. Por muy televisivo que fuera, prefiero esperarme al terreno de las acciones, donde las balas son de verdad y ahí veremos cuán belicistas son unos y otros.

Por supuesto, en el mensaje resumen de la prensa internacional, sean cuales sean las conclusiones de esta cumbre, es dar por sentado que sólo uno de los dos tiene todo el derecho a serlo (belicista, digo) a pesar de contar con un curriculum siniestro de actividades militares por todo el planeta y el otro se encuentre prácticamente calentando motores en conflictos internos. Así somos.

Vaya por delante que soy pacifista y no me interesa ningún tipo de imperialismo… Creo que no es necesario decirlo, no me gusta ninguno, pero sobre todo no me gusta que alguien decida por mí qué tipo de imperialismo es bueno y cuál malo.

Habría muchas cosas para criticar (a ambos) y estaría por ver si todas las críticas que hace EEUU son como dice China, temas internos o no. El problema es quién te lo está contando, claro… que es el país con más conflictos a lo largo de la historia, externos, además innecesarios… Credibilidad nula.

Como digo siempre cuando me recriminan mi parcialidad, que la tengo, mis sesgos, que seguramente los tengo, es que se me quitan las ganas de criticar a China cuando veo que absolutamente todos los medios, incluso los más teóricamente neutrales, que hay muy pocos, tienen la vara de medir tan extremadamente desplazada en parte por su manipulación proactiva y consciente, en parte por su incapacidad, vamos a decir, involuntaria, por entender China y su cultura.

Competencia sana

Un último punto, me gusta ver a contrincantes compitiendo. Ofreciéndonos proyectos y que cada uno de nosotros decida qué le interesa más. No me gusta tanto ver a enemigos. Enemigo es aquel que se opone a algo o a alguien con odio. El problema es que solemos odiar a todo el que ofrece una alternativa a lo nuestro. Sobre todo, si lo que está en disputa solíamos disfrutarlo en régimen de monopolio y pensamos que tenemos algún tipo de derecho divino sobre ello.

Veremos, como decía, no con palabras sino con actos si el mundo disfruta de los beneficios de la competición entre dos contrincantes o sufre los daños colaterales de las hostilidades entre dos enemigos.

Os dejo con una frase de Confucio: «Antes de embarcar en un viaje de venganza, cava dos tumbas”

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