El mayor pirata de la historia

La historia de nuestro planeta parece explicarnos de dónde venimos, qué fuimos, qué deberíamos ser o no ser, a quién deberíamos adorar, qué deberíamos recordar… Sin embargo, en ocasiones olvidamos que la historia del ser humano está escrita por seres humanos; con sus límites, sesgos, intereses,… Y por tanto no es algo estricto, divino o inocente.

Os invito a acompañarme en un ejercicio: Si os pidiera que pensarais en un pirata famoso, ¿Quién os vendría a la cabeza? Uno de verdad, no de Disney. ¿Barbarroja? ¿Barbanegra? ¿Henry Morgan? ¿Francis Drake? ¡Qué interesante, todos hombres!

No entraré en la confusión entre piratas o corsarios (habría más diferenciaciones como bucaneros o filibusteros), no me interesa tanto profundizar en si tenían patente de corso o no, sino en el hecho que en el imaginario colectivo de nuestros países, en nuestra cultura, todos son hombres.

Tópicos piratas

Tiene lógica, la historia que aparece en los libros nos cuenta que la mujer no ha sido más que un apéndice del hombre hasta ayer por la tarde. Muchos de estos personajes históricos comandaron su propio barco pirata, algunos incluso una pequeña flota de 6 u 8 naves y aumenta su leyenda pensar que algunos cientos de personas, su tripulación, sus hombres, hermanos de sangre, los siguieron y los adoraron.

¿Podéis imaginar tener en aquellas épocas a cientos de personas y varias naves a tu servicio? Desafiar a las grandes potencias del momento, ese sentimiento aterrador que infundía la bandera pirata… ¡Fascinante!

Merecido tienen haber pasado a la historia. Que estudiemos sus hazañas, sus logros,… Aunque hoy, con el relato actual, un pirata no sería más que un terrorista, un ser despreciable a eliminar… en nuestra historia ha sido, de alguna manera, un símbolo de la libertad.

Un ser irreverente, que se pierde mar adentro para no ser súbdito de nadie; un explorador que arriesga su vida, se enfrenta a las inclemencias del tiempo, a lo desconocido y vive del pillaje, asaltando las caravanas de comercio del tirano al que renunció prestar pleitesía; destila una vida anárquica, sin ataduras sin más ley que la que impone el filo de su espada y que en todo caso esos reyes completamente desbordados por sus acciones, acaban contratándolos y negociando de igual a igual con ellos ¡Wow! Quién no ha disfrutado de pequeño con historias de piratas.

Pero claro, todos son hombres. Cuando disfrazamos a nuestros niños de piratas, es un disfraz de niño, si nuestra hija se empeña, además del parche en el ojo y la pata de palo, la vestiremos de hombre y pintaremos unos puntitos en su barbilla o directamente compraremos una barba falsa, para dotarla de la masculinidad necesaria que requiere el disfraz.

Quizá estoy siendo injusto, también hay disfraces de niña pirata (más bien de mujer pirata). Mallas ajustadas, escote… Por supuesto Adrián que había mujeres piratas; la extensión de la mujer florero destacando el componente sexual porque esos bandoleros del mar también a veces, tras semanas a la deriva… Entiéndelos.

A eso hemos reducido la historia de la mujer en nuestros libros. Una placenta con patas o, en el mejor de los casos, un divertimento para la tribulación. No no, no hablamos de un marinero o la cocinera del navío, hablamos de piratas famosos, capitanes, personas que infundían miedo en cuanto ondeaban su bandera. Ahí, lo siento chicas, todo son hombres. ¿O quizá no?

El mayor pirata de la historia

Una vez destacada la ignorancia propia que volcamos en nuestros niños propagándola como hacemos con tantas otras cosas de las que hablamos sin saber, os voy a contar una historia de un pirata ignorado por nuestra literatura, por nuestro etnócentrismo, eurocentrismo, machismo, racismo… La verdad es que el tema da para explotar casi todas miserias que encontramos en el ser humanos y nuestro afán por perpetuar como si de ADN se tratara, una historia a medida, dictada, conveniente… Alternativa a la ya científicamente demostrada.

Porque no es por meter con calzador a un personaje femenino, ya estamos con la igualdad de género… Una pirata de medio pelo, que intento intercalar entre Barbarroja y Barbanegra, como si de una suerte de lista cremallera se tratara, para forzar una igualdad que no existe, no.

No, no apoyo esa clase de feminismo. Las mujeres no requieren limosna, ni caridad ni mucho menos condescendencia. No tenemos que ser caballerosos, ni discriminar positivamente a nadie… Simplemente debemos ser intelectualmente honestos. Y si lo fuéramos, ya cambiaría sensiblemente la concepción que tenemos sobre nuestra historia o nuestra vida cotidiana.

Os decía que los mayores piratas de la historia, esos seres tan adorados, contaban con algunas naves, alguno llegó incluso a comandar una flota de una docena de naves y llegó a tener un varios cientos de hombres a su cargo. Impresionante.

Dejadme que os explique algo. Hubo un pirata, una pirata que tuvo a su cargo, casi 2000 barcos y más de 80.000 hombres. Ya no es que haya que intercalarla entre grandes piratas de la historia para poder nombrar a una mujer y quedar bien con todo el mundo, es que su flota deja en ridículo a todo el resto de piratas de la historia occidental juntos.

Llega hasta un punto que se considera una de las mayores flotas jamás vista y se deja de comparar con estos piratas en el atlántico aprendices, incapaces, con un impacto minúsculo y, para encontrar rivales de su tamaño, tenemos que irnos a los grandes imperios de la época: a la compañía inglesa de las Indias orientales, al imperio portugués, el ejercito más poderoso que surcaba aquellas aguas o al propio emperador Qing que dirigía aún entonces la primera potencia del mundo, pero que sufría pesadillas cada que que sus ejércitos se encontraban.

Hoy, desde una pequeña isla en el océano pacífico, hablamos del mayor pirata (de la mayor pirata) de la historia, Madame Zhèng.

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Infancia

Madame Zhèng nació en 1775 en un pueblo flotante a orillas de lo que es hoy a provincia de Guangdong. Esas casas sobre mar tan características de los pueblos pescadores del sureste asiático. De familia pobre acabó como prostituta en un burdel y fue atrapada por piratas que hacían incursiones para capturar esclavos que después vendían. Sin embargo, en aquella ocasión el líder de esa banda, Zhèngyī, se encaprichó de ella y la tomó para sí.

Como pareja se compenetraron extraordinariamente y formaron una de las sociedades piratas más prolíficas de la época.

Empezaron su andadura en el norte de Vietnam. Pongámonos en el contexto histórico, Vietnam y lo que hoy son las provincias del sur de China como Guangxi eran limítrofes. Incluso con Guangdong había una conexión marítima intensificada por las caravanas de comercio que caboteaban, algo que se multiplicó exponencialmente con la llegada de los europeos.

Es decir, en una época donde las fronteras no tenían la disciplina de hoy, la relación comercial entre las provincias del sur de China y Vietnam era relativamente mayor que entre Guangdong y el norte de China.

Parte de la razón por la que los chinos otorgaron puertos a las potencias europeas (más allá de que los colonizadores fuimos lo peor), también por ser justos y no caer en el victimismo chino, fue porque estas potencias europeas peleaban contra los piratas. Es decir, tenías un ejército mercenario luchando por ti, contra tus enemigos a miles de kilómetros de tu capital.

En principio todo eran ventajas y no parecía que esto pudiera acabar siendo una amenaza. El ejemplo lo tenemos en Macao y las fuerzas portuguesas que nunca supusieron un dolor de cabeza real para China (tenían ambiciones más mesuradas que los británicos) y limpiaban la desembocadura del río perla de piratas porque eran los primeros interesados en mantener abiertas las rutas de comercio con Macao.

En aquel momento, como si de Genghis Khan se tratara, el objetivo de Zhèngyī era unificar todas las bandas piratas que operaban en el delta del río perla. Pensemos que los gigantescos ríos chinos no sólo se remontaban como pasaba en algunos ríos europeos, sino que su tamaño permitía auténticos ecosistemas en su interior donde innumerables grupos de bandidos compartían territorio con pescadores y comerciantes. El delta del río Perla era en sí un mar repleto de oportunidades y peligros.

Y si él se llamaba Zhèngyī, ella fue conocida como Zhèngyīsǎo. Me voy a detener aquí un momento para explicaros algo que quizá es una formación algo sofisticada pero voy a intentar bajarla a la tierra por si alguno de vosotros está interesado.

Para los que sabéis chino, este sao significa cuñada. Con lo que se podría interpretar, en función de vuestro nivel de chino, que Zhengyisao significa la cuñada de Zhengyi. En el sur se usa mucho taitai para referirse a la mujer, a la esposa… Es un término cantonés que realmente se ha extendido a veces incluso en discusiones en mandarín.

Pero, un hecho muy característico de la cultura china es llamar a un amigo hermano. Los que habéis viajado a China a cerrar algún acuerdo o, por la razón que sea os habéis encontrado a las tantas de la madrugada perdidos en un Karaoke brindando con un tipo que acababais de conocer, pero que quiere lanzaros el mayor piropo que se le ocurra… Os llamará hermano (hermano para siempre).

Aunque obviamente a la mañana siguiente no os descuelgue el teléfono… Esa noche, esos abrazos, son de verdad.

Bien, el líder de un grupo de amigos, del grupo de la clase, de la pandilla del barrio, el jefe en una start-up es, en muchas ocasiones, el hermano mayor. Pues bien la mujer de ese hermano mayor pasa a ser nuestra cuñada. La explicación a Zhèngyīsǎo no es que sea la cuñada de Zhèngyī es que es la cuñada de todos los que consideramos a Zhèngyī nuestro hermano mayor; toda la banda pirata. Por tanto la palabra implica un respeto mayúsculo tanto para ella como para él, ya que refiriéndome a ella como cuñada automáticamente dejo claro mi lealtad al que identifico como mi hermano mayor.

A partir de ese momento, se la llama Zhèngyīsǎo, que de hecho es el nombre por el que más se la conoce. Nombre con el que pasaría a la historia y que nos llevaría de nuevo a hablar de machismo aunque en este caso fuera una deferencia. En cualquier caso, no me preocupa tanto en lo que es el relato histórico, ya que era la realidad del momento y no deberíamos juzgar la historia con retrospectiva moral.

Siguiendo con la narración, Zhèngyī y Zhèngyīsǎo expandieron su poder y se convirtieron en los socios ideales granjeándose el respeto del resto de piratas de la región que uno tras otro acabaron uniéndose a su flota.

Ascensión y liderazgo

En el año 1807 muere su marido y aquí la leyenda de Zhèngyīsǎo alcanza su plenitud. Lejos de caer en desgracia y ser relegada por líderes que obedecían a su marido pero no tenían porqué seguirla a ella, hablamos de personas con moralidad e inteligencia bastante limitadas que ansiaban el poder sobre la flota o, en ausencia de liderazgo, iniciar su propio camino sin rendir pleitesía o al menos obedicencia a un líder superior… Zhèngyīsǎo consigue negociar con lugartenientes clave y conservar intacta la jerarquía de su marido.

La ascensión de su hijo adoptivo, otro esclavo capturado años antes por ella y su marido en Vietnam, un joven que se había ganado el respeto de líderes en la flota mueve a Zhèngyīsǎo a casarse con él para afianzar su liderazgo.

La pareja revive y amplía las hazañas que Zhèngyīsǎo (ahora ya Madame Zheng) había labrado con su primer esposo y… con ella al mando llegan a expandir la flota a los números que os mencionaba. Casi 2.000 barcos y más de 80.000 piratas entre sus filas. Para que os hagáis una idea, era un ejército mayor que el ejército de Napoleón en la batalla de Waterloo, para que tomemos consciencia de las magnitudes.

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Con respecto a su gestión, como buena esposa china acostumbrada a llevar las finanzas de la casa y del negocio, entendió que resultaba muy costoso extorsionar de manera aleatoria, itinerante a las diferentes poblaciones a lo largo de su zona de influencia y lo que hizo fue crear una red de delegaciones de cobros por todo el sur de China donde sus hombres podían exigir el impuesto de protección; básicamente actuaba como una banda mafiosa o, según como queráis verlo, como cualquier Estado de hoy en día.

Con respecto a sus códigos éticos, varió notablemente las normas establecidas entre la comunidad pirata especialmente en lo que se refería a las mujeres apresadas. Violar a una prisionera era sinónimo de pena de muerte bajo sus órdenes.

Reconversión pirata

Bien, pero a toda historia le llega su final. Los portugueses estaban cada vez más hartos de perder navíos, mercancías y contaban con la armada más poderosa del momento más allá del Índico. A los británicos tampoco les hacía ninguna gracia verse hostigados diariamente y el Emperador Qing que veía todo esto desde la barrera, al final tenía el sur de su país sumido en un caos, con lo que poco a poco portugueses, británicos y el ejército imperial chino fueron formando diferentes coaliciones para erradicar la fuerza de este ejército pirata.

Al principio acumulaban una derrota tras otra. Pese al poderío naval (de fuego) occidental, los piratas los superaban en número, maniobrabilidad, conocimiento de la región… Y Portugal, que como os decía, en aquel momento era el imperio dominante en la región, tomó cartas en el asunto y fijó como su principal objetivo pacificar las aguas que interrumpían sus rutas comerciales y acabar con los piratas.

Atacaron el cuartel general de Madame Zheng, que se encontraba en la isla de Lantau, que algunos os sonará porque hoy es la isla más grande Hong Kong, donde está su aeropuerto y Disneyland.

El emperador Qing, que jugaba con dos barajas, estaba interesado en que ninguno de los dos contendientes saliera de la contienda con una victoria abrumadora. De alguna manera, a pesar del caos, la existencia de ambos contendientes suponía un contrapeso que le otorgaba una suerte de equilibrio en los mares del sur.

En cada avance de los portugueses sobre los piratas el emperador iba ofreciendo a estos últimos una amnistía total si deponían las armas. Madame Zheng hizo un último intento por arrasar la flota portuguesa pero la batalla acabó en tablas con una ligera ventaja para los portugueses, por lo que debió retirarse y ahí una gran parte de su flota decidió acogerse a la amnistía imperial.

Llegaba el momento de recoger velas (nunca mejor dicho) y con su armada debilitada, tocada y casi hundida, cuando los portugueses se preparaban para dar la estocada definitiva, el emperador Qing hizo una jugada maestra y ofreció un último pacto a Madame Zheng.

En dos días de negociación, la pirata consiguió conservar la mayor parte de la flota que aún mantenía, más de 100 barcos que se convertirían en una empresa de transporte de mercancías y colocó a sus hombres de confianza en posiciones clave dentro del entramado burocrático de Cantón.

Su marido serviría como almirante del emperador, curiosamente, aprovechando su experiencia, combatiendo a piratas en la zona de Fujian y Taiwan. Y ella consiguió que el gobierno oficializara su segundo matrimonio, algo ilegal en aquel momento otorgándole derechos sobre los logros de su esposo.

En búsqueda de un mayor beneficio

Un paréntesis aquí, os hablo siempre del pragmatismo chino, con respecto a la política, cómo pueden cambiar de relato cuando los intereses mueven la veleta en otra dirección… Aquí tenemos nuevamente un caso de una prostituta esclava que se adapta y evoluciona como esposa de su captor, le es fiel y construye un imperio junto a él; capturan a un niño como esclavo que adoptan y tras haber sido forzado a abandonar su hogar en llamas, aprende a amar a su nueva familia y tras la muerte del padre y el ascenso y liderazgo del hijo, su madre adoptiva decide enrolarse en una relación sentimental que les lleva a casarse y a tener descendencia juntos.

Por otro lado, desde el punto de vista imperial, unos piratas que están siendo tu peor pesadilla, estás en todo el tiempo dispuesto a negociar con ellos; incluso en su peor momento. Algo muy común en la historia y extremadamente frecuente entre los pueblos asiáticos era pagar tributo a tu reino vecino para evitar ser violentado, algo que también existió en occidente. sí, pero en China se lleva al extremo.

En medio de un combate en el que estás claramente ganando, cualquier occidental abogaría por la aniquilación absoluta. Las negociaciones sólo se abren cuando la partida está equilibrada, tenemos un número de piezas similar en el tablero; pero si ya acabé con tus caballos, tus alfiles y tus torres, por qué iba a perdonarle la vida a tu reina si la partida es mía.

Bueno, para incorporarla a mis filas, ¿Imaginas jugar la siguiente partida con dos reinas? En la vida, como en el ajedrez, siempre hay un movimiento mejor, y un la partida con un jaque mate en tres movimientos cualquiera de nosotros no tendría ya ni un mínimo de compasión… El chino, que sólo mira en adelante, piensa: «El jaque mate ya lo tengo, ¿Qué más podría sacar ahora?» Con ese pragmatismo característico, varios miembros de su camarilla se enrolaron en el ejército imperial con títulos nobiliarios y se dedicaron a perseguir piratas en nombre del imperio. Que tus ideales no te estropeen una buena negociación.

Quizá en nuestra cultura occidental tras ver nuestra casa ardiendo, nuestros seres queridos torturados y asesinados o en el mejor de los casos esclavizados y vendidos para vivir una vida terrible, reaccionaríamos buscando venganza, con odio, ira,… Fijémonos, esta es una historia que aunque está comprobada podría ser una excepción, pero no, lo que os trato de explicar siempre a través de mis vivencias es que esto pervive todavía hoy en cada decisión empresarial, sentimental, en negociaciones, en decisiones de compra… Fijaos como nos afecta esto a nosotros, a los que queremos comprar en China, vender en China, tener una relación de amor o de amistad…

Decisiones de futuro

Las decisiones en China se toman hacia delante. No digo que siempre sea así, no es una ley de hierro, existen interferencias… El nacionalismo sería una excepción que genera muchísimo ruido en nuestro cerebro y eso lo noto en decisiones sentimentales, irracionales en el sentido estricto del término (en lo que estamos viviendo a día de hoy en China).

Pero en la gran mayoría de situaciones, como un robot que sólo opera siguiendo una programación, el pasado es interesante para definir lo que soy pero resulta irrelevante para decidir lo que quiero ser, nubla mis sentimientos y me ofusca.

Si en una cena donde soy invitado hay una sola persona que me interesa conocer porque tiene contactos, influencias, porque puede ayudarme en plan de futuro, es indiferente para decidir si voy o no que a esa cena concurran 10 personas que en su día me ofendieron; asistiré. Porque mis decisiones de futuro no pueden estar supeditadas a inputs del pasado. Eso me convertiría en un ser débil, emocional.

Fijaos que cuando dejamos de decidir con el corazón (o peor aún, con las vísceras), cuando la decisión es completamente racional, la cosa va de la ceja para arriba. Es una cuestión de materia gris.

Decía aquella frase, un hombre que no ama, no ofrece rehenes al destino. Me parece un concepto capital en un plan de vida ambicioso y pragmático y de alguna manera marca muchísimo de lo que he conocido en mis relaciones con los chinos.

El final de la mejor pirata de la historia

Volviendo a la mujer que espero ya a estas alturas de la película os tenga el corazón robado… Para cerrar el círculo cósmico, la mayor pirata de todos los tiempos acabó retirada en Cantón dirigiendo diferentes casas de juego y cómo no, como si de karma se tratara, ostentando su propio burdel.

Madame Zheng muere a la edad de 69 años, en el año 1844 con lo que, curiosidades de la vida, le dio tiempo a vivir la primera guerra del opio, donde actuó como asesora y pudo ver ascenso del imperio británico, el declive de la dinastía Qing y todos aquellos territorios y archipiélagos que ella tanto hostigó, en manos de piratas… Piratas con traje de caballero y sello imperial que iban a sumir a China en una de las peores épocas de su historia.

Cuesta definir el término pirata. En cada época, en cada mar, seguro conllevó reglas, situaciones probablemente incomparables. Quizá estoy siendo injusto al comparar a Madame Zheng con los piratas del caribe (del atlántico).

A nivel organizativo, si queremos asociar pirata a una comunidad tan estructurada como la que creó Zhèngyīsǎo, y definimos la piratería como una organización criminal, mafiosa que se dedica a hostigar barcos o puertos enemigos y a vivir de las rentas de los demás sin ningún tipo de ética, podríamos extender el concepto de piratería a lo que han hecho durante toda su historia la mayor parte de casas reales de Europa, algunas todavía hoy son ejemplo de las peores virtudes del ser humano… Y es cierto que dejarían a Zhèngyīsǎo como una simple aficionada.

Para acabar deciros que, recopilando la información de este episodio, me he encontrado muchas críticas al aura romántica que le ha dado la historia a los piratas, a unos seres que vivían en el margen entre el ser humano y las bestias salvajes… Y quizá sus hazañas no eran tan nobles y debiéramos ser algo más parciales, pero en cualquier caso, yo que acostumbro a no diferenciar en exceso los asesinatos legales o ilegales, que no apruebo que con sello estatal se legalice la pena de muerte masiva e indiscriminada… Perdonadme, puedo estar equivocado, pero no me gusta ningún ejército y no encuentro mucha diferencia entre comunidades mafiosas legalizadas e ilegalizadas.

Y Volviendo a Madame Zheng, si destacamos a líderes militares que fueron capaces de comandar ejércitos previamente creados por el Estado, organizados, regimentados, leales, armados por un país y subimos a los altares a esos generales por haber llegado, dado unas órdenes y que estas llevaran a la victoria, imaginad el mérito de comandar semejante flota, escogida entre lo peor de cada sociedad, barcos de diferentes países, con intereses muy distintos, que no sólo había que dirigir en ataques en alta mar, sino lidiar con su economía, abastecimiento y provisionamiento, organización interna, resolución de disputas, rebeliones… Sin un estado detrás cobrando impuestos para financiar tus actividades. El mérito es indescriptible.

Es por esto que los piratas más famosos en nuestro imaginario, apenas podían dirigir su propia nave, 200 marineros, ex-presidiarios, asesinos profesionales sin ningún tipo de ética que querían ocupar su lugar en cualquier momento; el enemigo no lo tenías en el buque de en frente sino en la bodega de tu navío.

Se entienden las historias de capitales piratas que dormían con un ojo abierto, pues sabían que su camarote podía convertirse en su ataúd durante la noche o leyendas de mapas del tesoro donde aquellos piratas enterraban su fortuna.

Ahora imaginad ese cofre lleno de oro con el que Hollywood ha alimentado tantas de sus películas y pensad qué relevancia tiene cuando tienes que mantener cohesionados y leales a 80.000 hombres sedientos de sangre. La comparación es ridícula.

Y todo ello, en una sociedad infinitamente más machista que la de hoy, llevado a cabo por una mujer. No os fustiguéis si no conocíais su historia, pensadlo así, muchos chinos tampoco la conocen.

Os dejo con un proverbio chino:

“Si una mujer quiere algo, atravesará una montaña”

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