Probablemente el rasgo cultural más arraigado que visualizamos cuando pensamos en un ciudadano chino sea su altísimo compromiso laboral y en consecuencia, las largas jornadas de trabajo que son capaces de realizar sin protestar. 

En el episodio de hoy voy a abordar el tema intentando describir lo mejor posible éstos aspectos desde mi propia experiencia viviendo en China 15 años, con oficinas en diferentes provincias y varias fábricas a mi cargo, algunas construidas con mis propias manos, siempre en la China interior donde la información es mucho más escasa.

Un recordatorio importante: China es un continente en sí mismo. 3 Europas en población,  más de 30 subdivisiones territoriales incluyen 56 razas y un sinfín de singularidades muy poco amigas de las generalizaciones.

Reducir a toda esa población a un mismo casillero mental homogéneo resulta problemático y llena de fisuras cualquier hipótesis… Pero en una aproximación inicial para todos los públicos en un video corto, se antoja inevitable. Vamos allá.

Diferentes momentos históricos

Para empezar, quiero explicar una anécdota propia fundamental que explica muy bien como como pensaba un trabajador chino hace 15 años cuando yo llegué al país.

Estaba en aquel momento con mi traductora, que cuando aterrizas por primera vez, lo es todo para ti, sobre todo en aquella china mucho menos anglo-parlante… y negocié con ella una jornada laboral de lunes a viernes, 8 horas al día. Estaba acostumbrada a trabajar entre 6 y 7 días a la semana pero le expliqué que esto atentaba contra mi cultura empresarial, que para mí era muy importante su implicación y su rendimiento en los 5 días que la necesitaba y para conseguirlo creía firmemente que ese trabajo debía complementarse con descanso, relax, una vida personal plena, etc. Que sólo así podía llegar el lunes con las baterías cargadas para darlo todo.

Dejé una puerta abierta a una posible excepción. Si en algún momento viene un cliente 8 o 10 días en un viaje de negocios, vamos a tener que estar ahí durante todo su viaje. Si eso ocurre te pediré que trabajes sábado y domingo si coincide. Después te devuelvo los días en cuanto el cliente se marche, etc.

Bien, pasaron los meses y esa situación nunca se dio, pero creo que fue unos 6 meses después, llegó el caso. Un cliente vino 5 días y justo coincidía en fin de semana. Cuando planeé el calendario y las visitas a las fábricas me reuní con ella y le dije: sabes que nunca te he pedido que trabajes un fin de semana pero justamente la excepción que te comenté se ha dado, necesito que trabajemos sábado y domingo.

Mi sorpresa fue que me dijo: “no puedo”. ¿Pero si fue lo que pactamos? Mi desconcierto fue total cuando me explicó la razón. Como me das fiesta todos los fines de semana y nunca me necesitabas me he buscado otro trabajo.

Imaginad mi shock, no entendía nada. En realidad, más allá de lo pactado, tenía toda la libertad de hacer con su tiempo libre lo que quisiera. 

Ahí entendí por primera vez lo errados que estábamos este concepto muy occidental de ir imponiendo nuestras condiciones de vida por el mundo, como si todos los países estuvieran en nuestro mismo momento histórico. 

Y siempre hablo de este concepto, el de momento histórico de cada país que a veces quizá no se entiende y un poquito aquí la idea es conocer que gran parte de Asia ha vivido su revolución industrial en la segunda mitad del S.XX. 

 Y como nosotros ya superamos esa etapa, no lo vivimos durante nuestras infancia, porque nosotros ya nacimos en un país con clases medias y todo lo demás, se nos quedó grabado el made-in-China, como si esa fuera una realidad inmutable y no fuera a cambiar nunca más. Había países ricos que importaban y países pobres que exportaban. El error fundamental de leer la historia de la humanidad a través de fotos en lugar de visualizar la película completa. 

Un visión errada de China

Sí, los chinos eran pobres, eran mano de obra barata, las fábricas se fueron para allá… pero eso, entre comillas ya forma parte del pasado. O como mucho de partes del presente, pero no del futuro. Las fábricas hace años que no se van para China porque China ya es un país caro.

Aún así seguimos pensando en una China barata con trabajadores que son poco menos que un robot sin inquietudes, sin sueños, un especimen sí antropomórfico pero mentalmente inanimado, una especie de pnj, que el diseñador de Matrix nos coloca ahí para completar nuestra partida y que una más allá de servirnos la comida en el restaurante o fabricar nuestro Iphone, no tiene una vida por detrás de la partida que jugamos nosotros.

Esto sucede porque interpretamos que el resto de personas no son felices si no usan su vida para completar los fines que nos interesan a nosotros. Nos pasa con nuestro vecino o con nuestra familia pero con los chinos es paradigmático por el choque cultural. 

El problema es que no entendemos la acción humana, lo que Maslow nos explica a través de su pirámide de necesidades. 

Más allá de que quizá sus últimos pisos de la pirámide sean reinterpretables en la sociedad china, los primeros pisos son esencialmente idénticos en todo ser humano. Y una vez se cubren las necesidades básicas, mínimas, llegamos a otras donde puede haber disparidades entre las diferentes culturas… Cuando explico esto, suelo percibir dos tipos de errores. 

El primero es pensar que todos los países están en el mismo piso de la pirámide, es decir, todos se tienen que preocupar de la contaminación cuando yo lo hago, debemos imponerles a todos los países la democracia porque desde ayer por la tarde empezamos a pensar que es el mejor sistema o todos los países deberían abandonar su extremismo religioso porque la justa medida es la que tengo hoy yo. 

Crecimiento a velocidad terminal

Y si el primer error está basado en el factor tiempo, no todos vivimos en el mismo momento, el segundo está ligado a la velocidad. No todos ascendemos en la pirámide a la misma velocidad.

No entendemos que China estuviera abajo del todo hace 20 años, preocupándose de alimentarse en lugar de atender las problemáticas que occidente creía importantes y,,, no entendemos que hoy un volumen de habitantes que excede al de la población de toda Europa ya tiene necesidades superiores que no concuerdan con las nuestras y eso nos genera disonancias cognitivas, un ruido que ni la prensa ni los juglares de nuestra época son capaces de interpretar. 

Si sólo os pudierais quedar con un dato de todo este episodio sería éste: los chinos salieron de la pobreza y la sensación es que buena parte del mundo occidental todavía no lo sabe.

Es cierto que existen regiones de chinos más trabajadores, que justamente son los que han viajado a países como España y son las que han completado nuestra construcción mental, errónea, de cómo es un chino. Hay regiones sí donde los chinos son más trabajadores y otras que menos, igual que regiones donde los chinos comen arroz y otras donde no lo hacen o hay zonas donde los chinos hablan mandarín y otras donde no tanto…  

Quitémonos de la cabeza que los chinos viven para trabajar.

Los chinos no viven para trabajar, los pobres viven para trabajar.  La necesidad de trabajo a doble turno, y de intentar realizar en máximo de números de horas extras posible para ganar más dinero, sí, puede ser una actitud y podemos encontrarnos personas así en todas las partes del mundo, pero no, la necesidad de trabajar a doble turno está ligada puede estar ligada a la ambición o a la pobreza y en China no hay apenas pobreza. Es decir, la actitud de mi traductora tenía un sentido hace 15 o 20 años, en aquel momento podía ser algo generalizado, hoy ya no lo es. 

China ha eliminado su pobreza extrema. La había, más que en ningún otro lugar del mundo hace 40 años, hace 20 había muchas zonas pobres pero hoy en día es uno de los lugares más prósperos del planeta, nos guste o no, nos lo creamos o no, el empleo es abundante y muy pocas personas se ven obligadas a trabajar horas extras o visto desde otro ángulo, como empresario, es muy difícil, ya no obligar, obligar es imposible, sugerir a un empleado que trabaje horas extras. Puede pasar en un momento de crisis, un contenedor que hay que cargar, una punta de trabajo o un informe a entregar, pero que sigamos entendiendo China como una sociedad, toda una sociedad que sistemáticamente vive trabajando más de 10, 12, 14 horas al día, es una auténtica aberración. 

Por supuesto hay excepciones, en diferentes industrias, os dejo un link al episodio sobre el 996 que parece ser siempre el elemento discursivo propuesto para poner en duda todo lo que acabo de decir. 996, si lo conocéis, personas que trabajan de 9 de la mañana a 9 de la noche 6 días a la semana. Es decir, en lugar de nuestras 40 horas, hablaríamos de 72 horas semanales. Me parece tan importante explicarlo que como digo, he creado un  episodio donde trato exclusivamente este concepto.

¿Cuánto se trabaja en China?

Volviendo al tema, la mayor parte de los chinos trabajan 8 horas al día. Hay muchísimas excepciones, como las hay en nuestros países de origen, pero si analizáramos uno por uno, veríamos que en la mayoría de los casos, se trata de empleos ligados a comisiones, algo que incentiva que voluntariamente los trabajadores intenten trabajar el máximo de horas posible para obtener más económicamente hablando. 

Un fenómeno interesante que ha llevado a la reducción masiva del número de horas trabajadas en China ha sido la reinterpretación de la jornada semanal, de 7 a 5 días “hábiles».

Cuando llegué a China yo era un joven con poquita experiencia empresarial, ideas socialdemócratas utópicas y me encontré con que en China, por lo menos en el sector privado, industrial, pero también comercial donde yo me movía no existía el concepto de fin de semana. Dependiendo del sector se trabajaba entre 28 y 30 días al mes. Las tiendas abrían siempre, las fábricas no paraban jamás, no se concibe que puedas llegar a un masaje o una tienda de ropa y esté cerrada.

De hecho una de las mejores anécdotas en el primer viaje de mi mujer a España fue un domingo que se levantó decidida a ir a supermercado. Y mi madre, que a pesar de la barrera idiomática entendía sus intenciones no sabía como explicarle que no, que los domingos en España los supermercados están cerrados. Y al levantarme me encuentro a mi madre cerrando repetidas veces la puerta de la cocina, diciéndole: «Market, pum, market pum». Algo completamente incomprensible en otras culturas, sobre todo en aquellas donde de lunes a sábado vives para trabajar y sólo el domingo puedes «hacer la compra» como necesidad básica, o “ir de compras” como planteamiento de ocio. 

Otra experiencia personal que ilustra como se ha ido mi pensamiento fue cuando en nuestras oficinas impusimos, entre comillas, horarios de lunes a viernes, algo que nuestros propios encargados chinos no entendían y a lo que se oponían ya que las fábricas trabajan 7 días a la semana e íbamos a perder el 30% de nuestra capacidad de maniobra. Un manager me llegó a decir que él venía del campo y que en su casa se trabajaba 7 días a la semana porque los animales comen todos los días… Que mis teorías no hubieran sido demasiado aplicables si en lugar de montar una oficina hubiera montado una granja.

Hemos venido a trabajar

Cuando abrí mi primera fábrica viví un caso similar, que nos puede también romper bastante la cabeza pero creo que es necesario para que entendáis cómo funciona China o como funcionaba y seamos mucho más cautos a la hora de llamar a alguien explotador o esclavista.

Una vez entendí que una fábrica no podía cerrar los fines de semana, le propuse a mis socios cerrar al menos los domingos. Me miraban como si yo llegara de marte. Y… al contrario de lo que yo creía, no estaban defendiendo sus beneficios empresariales, lo que intentaban explicarme es que esto no funcionaba así.

Y el argumento era el siguiente: “un inmigrante, y la mitad de los empleados de nuestra fábrica lo eran, waidiren venidos de las provincias más pobres” no vive a 2000 km de su casa, con la angustia de no saber si hay otro tipo cuidando de su mujer y su hijo… para que tú te dediques a cerrar la fábrica aleatoriamente cuando te viene en gana.

No, él ha venido a trabajar, como una bestia, a ahorrar todo lo que pueda para construirle una casa a su madre en el pueblo, para montar eventualmente un negocio propio o para pagarle la universidad a su hijo, cada día de fiesta que le das no es sólo un desperdicio en términos de ingresos, además según su modus operandi, si no está ingresando, está gastando. Se pasará por los billares del pueblo con los otros empleados y se gastará un dinero muy preciado en cervezas.

No, Adrián, si le das menos de 28 días de trabajo al mes, se irá a la fábrica de al lado. Me decía mi socio, porque yo entiendo tu cerebro occidental y tus conflictos mentales, pero él no. Sabes lo que va a pensar él? Que no tienes pedidos. Porque ningún empresario en su sano juicio, con pedidos sobre la mesa, cierra la fábrica. Cada vez que una fábrica les dice a sus empleados, mañana no vengáis, genera temor. Si no eres capaz de darle trabajo todo el mes, dudará de ti, de su estabilidad futura y buscará otro empleo donde le garanticen trabajo porque tú no lo haces.

Fijaos, en un tema tan simple como pueden existir visiones tan confrontadas. Esto, es la verdadera barrera cultural que explico en mis mentorías… y no si comen con tenedor o con palillos, esto es lo que nos rompe mentalmente y nos genera dilemas difícilmente resolubles. 

Condiciones reales de trabajo en China

¿Qué sucede a día de hoy? Pues de todo. Pero quedaos con la idea de que mi realidad en mi primera fábrica, hace 12 o 13 años no es que hoy sea un poquito diferente o muy diferente, hoy es directamente ciencia ficción. A esta velocidad cambia China. 

En función al sector sí puedes encontrar fábricas donde sistemáticamente se hacen horas extras, no es cierto que se trabaje por una miseria, las horas se pagan, dejo el tema sueldos para otro episodio si os interesa me lo dejáis en los comentarios, y si os parece que estas vivencias personales que os cuento son valiosas podéis agradecérmelo suscribiéndoos. Ya digo, dejo el tema sueldos para otro momento, centrándome en las horas, sí dependiendo del sector podemos encontrar excepciones que son las que nos enseña el periodismo habitualmente para poder contraargumentar lo que comento. Quedaos con la idea de que en general, no, cuesta muchísimo conseguir que un trabajador haga horas extras.

Os cuento otro ejemplo paradigmático de mi experiencia como empresario. En uno de mis proyectos empresariales, montamos una fábrica donde los empleados eran básicamente amas de casa que no necesitan trabajar… Que lo hacen como mero entretenimiento…  

En muchas zonas agrícolas, muchas de las que cuentan como pobres en las estadísticas occidentales, se vive mejor que en las ciudades. Sé que esto choca con lo que nos dicen siempre de que el campo es pobre, quedaos con la idea de que la información que nos cuenta la prensa está extremadamente manipulada.

Yo abrí la fábrica en una aldea de unos 200 habitantes y mis empleados, la mayoría mujeres, venían de esa aldea y de las colindantes, eran amas de casa que trabajaban a modo de sobre-sueldo para complementar el trabajo de su marido. Y a media tarde se iban a casa a prepararle la cena a su marido y si yo tenía un contenedor que cargar al atardecer era mi problema.

Nadie se iba a quedar 2 horas más del horario laboral y si las obligaba, obligar entre comillas, pedírselo insistentemente, llorándoles porque es muy importante que salga el contenedor, se quedan pero ese empleado no vuelve más. Literal.

Si tienes una urgencia tienes que lidiar con ese dilema. Qué es más importante, el hoy? o todos los días a partir de hoy. Porque mañana no tendré plantilla. Y esto no es una anécdota ni una excepción, ha sido el día a día de mi experiencia como empresario y la de todos los empresarios, proveedores, clientes, amigos, con los que he tenido la ocasión de comentarlo. 

¿Y en las ciudades? En las oficinas? En las oficinas pasa ¾ de lo mismo. En los restaurantes exactamente lo mismo y en los salones de masajes y prácticamente en todos los sectores. Hay más oferta de trabajo que demanda y eso provoca o bien una mejora de las condiciones laborales o bien escasez de mano de obra. Y en la economía china se dan ambas cosas. 

¿Y por qué vemos cosas como que los riders se organizan para pelear por mejoras? Bien, el tema de los riders sería más complejo. Hay muchas realidades ahí y muchos enfoques: estudiantes obteniendo un sobresueldo, pero sobre todo, ex trabajadores de fábricas, que o bien porque su sector se ha robotizado antes que otros o bien porque gana más dinero haciendo de rider se ha movido a la ciudad donde antes no tenía opciones de trabajar por su bajo cualificación. En muchos casos se habla de personas a las que les encanta la idea de no tener jefe e incluso renuncian a mejores condiciones laborales en fábricas a cambio de esa libertad. 

Conclusiones finales

En fin, me perdería contándoos anécdotas, tal como explicaba al principio de este programa, hay muchas chinas, podéis encontraros occidentales que hayan vivido casos opuestos al mío, puede ser, China es muy grande. Pero quedémonos con estas dos ideas, 

Primero: Sí, hace algunos años había muchísima explotación, “explotación” tal y como la entendemos en occidente, para ellos era una situación temporal para salir de la miseria…

Y segundo: Hoy en día la situación ha variado radicalmente. China no cambia a la misma velocidad que nuestros países, y las vivencias de nuestra abuela, en la posguerra, nuestros padres en la reconstrucción del país y nuestra generación ya en una relativa vida acomodada en China esas tres realidades las ha vivido una misma persona, una misma generación. Es muy humano intentar asociar nuestras generaciones a las chinas pero eso nos lleva a error en muchísimos ámbitos y el de la explotación generalizada a través de jornadas laborales extenuantes es uno de esos errores que perviven en nuestro cerebro e incomprensiblemente coexiste con otras fotos que tenemos ya en nuestra cabeza como son el turismo chino, la gran cantidad de estudiantes chinos que llenan las universidades más caras del mundo o las imágenes del consumismo de las clases medias actuales. 

Hoy os dejo con una frase, de una época en la que viví en una ciudad donde en aquel momento, se producía el 60% de todo el calzado deportivo del mundo. La mayoría de mis amigos trabajaban en fábricas de calzado y me dijeron algo que me rompió la cabeza, sobre las buenas intenciones, el trabajo duro, el pasado, presente y futuro de China. 

«Me he sacrificado toda mi vida para que mi hijo no tenga que pisar una fábrica de Nike, pero ha hecho más Nike por China que todas las ONG’s juntas” 

Gracias y hasta pronto.

5 comentarios en “La verdad sobre las jornadas laborales en China”

  1. Muy interesante.Es un relato que te informa más de la realidad china que la decena de análisis superfluos cuando no manipulados de la prensa al uso.

  2. Hasta el final todo bien. Lo de Nike ya no tanto. De hecho quien ha hecho el trabajo para convertirla en la fábrica del mundo han sido los chinos y su gobierno.

  3. Gracias por el artículo, que me parece super interesante.
    Quería preguntarte si esta cultura de «super trabajo» que comentas no está también relacionada con el hecho de que en China la salud es siempre privada.
    Tal vez digo una barbaridad, porque nunca estuve allí, pero hace pocos años leí un libro que decía que allí la salud era siempre privada, y era la principal razón del ahorro en los bancos, y ese capital era aprovechado ampliamente por el gobierno chino. Si es así, esta también podría ser una causa mas de esta cultura laboral extrema (aunque ya no sea tanto la norma, como cuentas).

    Saludos.

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