¿Quién ha sacado a 800 millones de personas de la pobreza?

Me preguntáis algunos, cuando afirmo que China es un país capitalista (de hecho, uno de los más capitalistas) y os explico cómo China ha sacado a 800 millones de personas de la miseria a base de trabajo duro y no con dádivas estatales, que es lo que parece que se refuerza en la prensa recientemente como nueva realidad a establecer.

Me preguntáis, decía, cómo contra-argumentarlo o en todo caso si hay algo de verdad en ello.

Como crítica a la gente que está en contra de mis postulados y a la gente que está a favor: deberíamos aproximarnos a la información sin una idea previa… No cayendo en el sesgo de confirmación.

No hay que argumentar contra esta o esa idea, nuestro objetivo debería ser la verdad, si es que eso existe. Con nuestros sesgos, al menos intentar llegar a la información más neutra posible. Y si esa información cambia nuestra concepción inicial, deberíamos estar dispuestos a cambiar de opinión. Aunque bueno, tampoco soy yo quien para deciros lo que deberíais o no hacer.

Además de estas peticiones, también, cuando expliqué la anécdota de Deng Xiaoping y cómo en cuanto se variaron los incentivos y se le dio libertad individual a las personas y se fomentó el individualismo (la ambición, el egoísmo… si queréis que añada adjetivos que parecen perjudicarme) cuando se fomentó la meritocracia y se dejó como nunca se había hecho en el siglo XX que la mano invisible tan odiada por los comunistas decidiera quién se enriquecía y quién no… Entonces se sacó de la pobreza a más personas de lo que la historia del ser humano haya logrado jamás en tiempo récord.

Algunos decían: “Ey, buen análisis pero te falta agregar el peso de las empresas del Estado en tu aproximación”. Y tenían razón, revisé mis argumentos, quizá había lagunas… gracias por indicarme mi error; aquí estoy, manos a la obra.

Es un debate apasionante, sé que quienes defienden esto lo hacen con buena fe, asqueados por lo que ha sido el imperialismo americano. Ahí puedo coincidir pero, cuando intentan ideologizar el milagro económico chino llevándolo hacia el lado comunista, a mi juicio se equivocan totalmente. Y como no hay más remedio que bajar al barro de la ideología y vaya por delante, me encanta. Vamos a ello.

Hechos sobre la mesa

Antes de nada decir que este no es un debate contra China. En absoluto. Lo que ha hecho China es increíble, espectacular, no me canso de presumir del país que me ha acogido, del mérito enorme, indiscutible, de sacar a 800 millones de personas de la pobreza más absoluta. Esto es inigualable y merece ser estudiado pero con suficiente honestidad intelectual y con rigor científico.

Y si alguien con datos, no con ideas o insultos, es capaz de hacerme cambiar de opinión así lo haré. No tengo ningún problema.

Bien, me decíais algunos cómo contraargumentamos esto de “capitalismo de Estado”, lo de «que China va bien gracias a las empresas públicas» o «que quien ha quitado a la gente de la miseria ha sido el gobierno con subsidios, Estado de bienestar o lo que sea» y una última duda que me llega mucho si esto no es un «comunismo con características chinas».

Ya digo, no sería tanto contraargumentar para “ganar una discusión” las discusiones no se ganan porque habitualmente nadie a quien le demuestras que está equivocado cambia de opinión, lo que hace es enfadarse, odiarnos más y rebuscar un clavo donde agarrarse para seguir empecinado.

Por este motivo, yo tampoco pretendo convencer a nadie. No tiene unos objetivos tan elevados Lejano Este, sólo explicaros lo que pienso a quien le interese, mis vivencias y allá cada uno lo que haga con esta información.

Pero cojamos estos argumentos uno por uno y veamos qué hay de cierto en ellos.

Los distintos momentos de China

Antes de nada, a nivel introductorio, todas estas personas que acaban de llegar a China y defienden que aquí hay comunismo porque creen que el chico que les trae sus compras en una moto, haciendo doble turno para sacar a su familia adelante con una décima parte de los derechos colectivos que tiene el mismo chaval en Madrid o en Buenos Aires, deben pensar que esta persona cobra del Estado o no debe pasar por caja cada vez que va a un hospital o tiene un subsidio de desempleo si su jefe lo echa, etc.

Estas personas que te defienden esto, deberían saber que han llegado AHORA que China es un país relativamente rico. Cuando eran pobres aquí sólo había empresarios. Esto es un dato no menor porque si estudias el perfil de la comunidad extranjera en China te dice mucho del momento en el que se encuentra el país.

Hace 50 años sólo había diplomáticos. Entendedme, estoy generalizando, seguro que llega alguien y dice «yo estaba en aquel momento por una carambola de la vida».

Exacto, una carambola, el tuyo no era el perfil mayoritario. Bien, os decía, hace 50 años sólo había diplomáticos, hace 30 en adelante sólo había empresarios (ejecutivos de grandes empresas también) y hace 15 esto se empezó a inundar de profesores de inglés, de español, de tenis, de fútbol, trabajadores por cuenta ajena, etc.

Y estos han podido llegar cuando China gracias a una generación que ha trabajado 16 horas al día por un sueldo miserable y ha atraído inversión sin parar, y ha conseguido que la siguiente generación ha empezara a vivir bien, se han multiplicado brutalmente sus sueldos y ahora ya, sí, compensa traer a empleados extranjeros para trabajos medios.

A veces quizá hay que mirar un poquito atrás en la historia y saber que hace 20 años esto no pasaba porque estaban, repito, saliendo de la miseria, a pasos agigantados, sí, pero no le daba al chino medio para pagarle un profesor particular a su hija.

Ahora que eso sí sucede, no al chino medio pero si a un porcentaje significativo de chinos, llega una oleada de personas expulsadas de sus países en quiebra técnica, a explicarnos que un día Mao ganó la guerra, impuso el comunismo y al día siguiente, fíjate si esto ha funcionado bien que ya me compensa a mí venirme para China en lugar de quedarme en mi país.

Está bien que nos miremos un par de fotos y saquemos conclusiones pero para quien quiera observar toda la película, este episodio puede ser aclaratorio.

Capitalismo de Estado

Para empezar, el concepto de capitalismo de Estado, defendido por comunistas me parece formidable. Te dicen: «En China no hay capitalismo, lo que hay es un capitalismo de Estado que los comunistas adoramos».

Bueno, el problema de vivir empantanado en etiquetas es que vivirás esclavizado por ellas. «Quien a hierro mata… a hierro muere”, que decía aquella frase.

Un día en una charla se me ocurrió decir que asumiendo la palabra dictadura, que no me gusta en absoluto ni procede para hablar de China pero, para no desviar el debate la aceptaba, que China en todo caso no era una dictadura de izquierdas sino de derechas.

Y tengo el mismo aprecio por la gente de derechas que por la de izquierdas, nulo. Pero qué queréis que os diga, me dedico a gastar zapatos caminando la calle y cuando pinto un atardecer, dibujo lo que veo.

Claro, a los que llevan defendiendo el éxito comunista de China tanto tiempo sin leerse un manual básico de economía, sin ojear siquiera las biblias comunistas… Claro, los sacó de sí. Tuve que ir uno por uno reiniciándolos porque estaban en shock.

«Este loco, que está diciendo. Sí sí, que la China actual, o para ser más precisos,  la China de los últimos 40 años, se parece infinitamente más a la España franquista o a la Chile de Pinochet que a la Cuba castrista o a Corea del norte»; de hecho está en las antípodas de estas últimas.

Si le hubiéramos preguntado a estos dictadores, a Franco o a Pinochet, se hubieran sentido muy cómodos con este concepto. Y sus defensores cuando te dicen: “es que Franco hacía pantanos” me parece sensacional… Como la gente de derechas intenta siempre decirle a los de izquierdas: «eh eh, que nosotros también hacemos cosas por la gente”; «Franco creó la seguridad social en España”, esa es otra muy repetida, que hace descarrilar a gente que vive de las etiquetas pero no es capaz de diferenciar derecha de liberalismo.

Bueno, eso, que Franco creó la seguridad social… Más bien la expropió, como hubiera hecho Podemos, pero en fin, sólo a mí se me ocurre decirle a derecha e izquierda de España que en esencia, son lo mismo.

Quedaos con este planteamiento: Castro hubiera vomitado con la idea de “capitalismo de Estado”, con la que se sienten tan cómodos los comunistas en China; a los defensores de corea del norte les parecería una aberración.

En cambio a Videla, Pinochet, incluso a Aznar (dejadme que lo incluya en la lista ahora que estoy haciéndome enemigos en las cuatro esquinas del ring) al republicanismo americano también, en realidad, ambos partidos americanos se sentirían muy cómodos con este concepto ya que básicamente como en China, EEUU tiene un Estado mastodóntico, que apenas invierte en políticas sociales. Muy parecidos.

Si escucháis esto por primera vez, no encontraréis a nadie más en el planeta exponiendo esto, así que si no es la primera vez que escucháis esto es porque me habéis oído o leído con anterioridad.

En cualquier caso, dadle para atrás un par de minutos a este episodio y revisad de la forma más neutra posible lo que os estoy contando. Veréis como le encontráis sentido. Después analizad por vosotros mismos, ¡que no os lo cuenten!

Daos un paseo por China, preguntadle a la verdulera donde hacéis la compra cómo vive, dónde vive, quién paga la universidad de su hijo o el tratamiento de su madre, volved aquí y decidme, ¿Esto es lo que soñaba Fidel? ¿Éste capitalismo de Estado? O en cambio sería algo que firmarían con los ojos cerrados Bush padre, hijo y espíritu santo… Ahí lo dejo.

China, el país de las oportunidades

Volvamos a China. Observemos ahora lo que os estoy contando desde la óptica de un empresario. Una mala persona, un tipo cínico, egoísta, sin escrúpulos.

Cuando elegí moverme a China, ¿Pensáis que lo hice porque aquí había un comunismo férreo que defendía los derechos de los trabajadores, había un sueldo mínimo altísimo, unas indemnizaciones por despido enormes, porque había unas regulaciones hiper-rígidas en contra de los especuladores, porque era el país donde el Estado más protegía a la población?

No caballeros, vine (vinimos) por todo lo contrario. Porque era el país de las oportunidades, porque la gente quería trabajar, quería enriquecerse; no los empresarios que veníamos de fuera, todos. Los chinos, los primeros.

Propietario chino trabajando en su negocio
Propietario chino trabajando en su negocio

Era el país del individualismo, la meritocracia, que es la antítesis de la igualdad. Cada uno según lo que merece. No se me ocurre un país más anticomunista que China, lo dejo aquí porque de lo que os quería hablar es de la ambición del ciudadano chino por prosperar de manera individual. Lo que un comunista convencido llamaría una “búsqueda indiscriminada por la desigualdad”.

No porque quieras que el otro esté mal, sino porque buscas estar tú muchísimo mejor. La antítesis del comunismo que aboga por cortarte un brazo a Federer para ver si así igualamos nuestra habilidad jugando al tenis.

Puro capitalismo chino

Os voy a contar una anécdota: en mis primeros años en China, vi que cada dos por tres las personas que yo contrataba en unos meses cuando adquirían suficiente conocimiento se iban; abrían una empresa, replicaban mi negocio y se ponían a competir contra mí.

No me preocupaba tanto que compitieran contra mí, nunca me ha dado miedo competir. En mi trabajo me siento el mejor.

La preocupación venía más en que me quedaba sin plantilla recurrentemente y perdía mucho tiempo reponiéndola. Esto, habrá gente que nunca ha tenido que pagar sueldos a final de mes y de forma muy cómoda, me dirá: “eso es porque no pagabas lo suficiente”. ¿Sabéis que pasaba cuando pagabas el doble a tus trabajadores?

Que reducías a la mitad el tiempo que tardaban en irse. Porque no podías evitar que se fueran. Ellos tenían un plan de vida, abrir su propio negocio y tenían claro el capital (¡Capital!) que necesitaban para hacerlo.

Sí, los chinos son los seres más capitalistas que existen, entre otras cosas porque son los más ahorradores.

Bien, era tal lo que os estoy contando, todavía sucede pero ya se están aburguesando y cada vez China se parece más a Europa y cuesta más hacerse rico de la noche a la mañana abriendo un negocio, (no me paro aquí, trataré esto más adelante), pero es justamente el crecimiento del Estado, de las regulaciones, etc. Quien va parando este enriquecimiento.

Decía, era tal lo que os contaba que cuando yo hacía una entrevista (habré hecho miles), les preguntaba: “¿Por qué quieres entrar a trabajar en esta empresa?” y una gran mayoría me respondían: “Para aprender todo lo que pueda de ti hasta poder abrir mi propia empresa”.

Yo al principio me quedaba de piedra. Cómo pueden ser tan insultantemente honestos. Me enamoraba de este país todos los días. En una ocasión, el manager de una de mis oficinas me dijo: “Tengo una solución, vamos a echar a todos los miembros del equipo cuyo objetivo no sea crecer con nosotros, y por el contrario su plan de vida sea montar un negocio por su cuenta en un futuro próximo”. Mi respuesta fue: “Que maja, no te das cuenta que entonces tendría que echar a toda mi plantilla, incluida a ti”.

El interés del mercado

Yo sólo puedo hablar de mis experiencias. De más de 1000 trabajadores que habré tenido contratados en total en todos estos años, en diferentes negocios y regiones. De haber apostado mi capital en muchas ocasiones y haberlo perdido en algunas de ellas.

No me he enriquecido en absoluto, al menos a nivel monetario. En vivencias me siento una persona inmensamente rica y cuando eres tan sumamente rico, ser millonario pasa a tener muy poca importancia.

Os cuento esto porque no voy a decir “los empresarios desarrollaron china” intentando llevarme la parte en ese mérito. Yo actué (y actúo) de la forma más egoísta posible. Pienso permanentemente en la frase de Adam Smith: “No es por la benevolencia del panadero por la que obtenemos nuestro pan sino por su propio interés”.

Creo firmemente que esto es así, puedo estar equivocado. Pero mientras para satisfacer mi egoísmo e intercambiar de manera voluntaria con los demás me vea obligado a satisfacer las necesidades de los demás, creo que el mundo irá bien.

No puedo encontrar una razón que explique mejor cómo se han sacado a 800 millones de la miseria en tiempo que récord, que con miles, decenas de miles de empresarios ofreciendo productos y servicios en el mundo para satisfacer necesidades ajenas.

Y para conseguir esto tuvieron que venir a China a intercambiar con esos empleados y a ofrecerles algo que necesitaban para propiciar esos intercambios donde ambas partes ganaban.

Y el efecto dominó fue brutal. Ese conocimiento (capital tecnológico), ese capital económico que aportamos y ese capital humano que de alguna manera construimos en nuestros centros de trabajo, ese “enseñarle lo que sabíamos» a nuestras plantillas que al día siguiente abrían sus propios negocios, contrataban personal que a su vez los abandonarían al día siguiente para abrir otros. Ese derrame de cultura empresarial, de trabajo duro, de ganarte tu pan, es lo que he vivido.

Metodología occidental

Siempre digo que por explotadores que se nos vea en occidente a los que nos hemos venido a China, nunca un extranjero explotará a un chino como lo hace otro chino.

Concretamente en mi empresa, mis mayores discusiones eran siempre entre mis socios chinos que querían un formato de trabajo de empresa completamente chino y los occidentales que veníamos con ideas socialistas de Europa e intentábamos imponer el descanso en fines de semana, bajas pagadas, vacaciones pagadas… Anda que nos van a contar a nosotros de la China que nos encontramos. ¿Comunismo?

Yo leía los libros de lo que ocurría con los movimientos sindicales a principios del S.XX en Europa y lo que estaba viviendo yo un siglo después y creedme, lo de Europa en ocasiones me parecía una broma.

No voy a caer en esa condescendencia de empresario de decir, 100 familias viven gracias a mi empresa o x cientos de familias han salido adelante gracias a mí.

No, fue un trato justo, ellos se beneficiaron igual que lo hice yo. Sé que con decenas de miles de empresarios que venían a China a invertir, los que eligieron trabajar conmigo tenían una infinidad de opciones alternativas y eligieron la mía, genial.

He intentado siempre tratar a la gente lo mejor que he podido, bajo mis estándares y mi educación, con todos mis sesgos, pero sí os digo una cosa: Muchos de los trabajadores que han pasado por mi vida en estos años, abrieron sus empresas después.

Algunos fueron mucho más exitosos que yo y seguimos manteniendo el contacto (sobre todo con mis socios chinos) y decenas de ellos algunos nos han invitado un día a un café, cuando volvían por la ciudad, a cenar.

Otros son ahora proveedores míos o gente de mi círculo. Cuando han querido agradecernos lo que aprendieron en mi empresa, de forma muy humillante cuando se giran hacia mí me dicen: “gracias porque siempre nos trataste muy bien” y cuando se giran hacia mis socios (esto pasa mucho con mi mujer) suelen decir “gracias, porque al principio te odiaba pero contigo aprendí cómo ser un empresario de verdad”.

La ambición oriental

Y sí, el mayor problema para estos comunistas occidentales recién llegados a China con espíritu evangelista no es que yo esté aquí argumentando cosas que quizá no tienen ningún sentido para ellos; el problema que tienen, el verdadero problema que tira por suelo sus postulados es que en el interior de los chinos hay una inquietud empresarial increíble, imparable.

Que nadie quiere ganar mil ni dos mil euros: quieren ser ricos. Nadie quiere terminar con la desigualdad, quieren ser lo más desiguales que puedan del que tienen a su lado. Y si pueden comprar un yate lo harán y si pueden comprar 10, comprarán 10 .

Y éste no es el sueño de un empresario explotador en Guangzhou, este es el sueño de la mayoría de los chinos.

Siempre cuento de cuando les hablaba a mis amigos de la infancia de mi fábrica, de que si a la gente les daba un día de fiesta se largaban… Claro, va en contra de todo lo que nos enseñan en occidente; yo provocaba asco cuando explicaba estas cosas… Todavía hoy. Y mi mejor amigo me decía: “algún día querrán vivir como nosotros”.

Y le respondía: “¿Como tú? Que no te puedes independizar, que aspiras a ser mileurista toda tu vida, que el éxito para ti es vivir adicto a un salario mensual porque si te lo quitan, si te desconectan de la máquina te come la hipoteca…» Con todo el cariño, le decía, ningún chino quiere vivir como tú.

Y si al chino que vive la vida más miserable que imagines le propusieras que ese es el único estándar posible al que puede llegar, se tiraría por una ventana. Esa ambición, ese “no me conformo con ganar x al mes, yo voy a ser rico” es lo que ha convertido este país en una potencia económica.

Un pequeño puesto callejero en China

Por eso siempre comparo a China con EEUU, porque esa mentalidad empresarial china, esas ganas de comerse el mundo, se parece mucho más al sueño americano que a la Europa socialista anestesiada que pretende vivir de subsidios gubernamentales. Obviamente China es muy grande, estoy generalizando, pero la parte de China donde si le das un subsidio a un Chino lo primero que va a hacer es invertirlo, multiplicarlo, salir a trabajar contando que ahora tendrá dos sueldos, el del Estado y el que me gane yo.

Esa parte de China es tan significativa que convierte en simbólica a aquella otra que lo usará para quedarse tirado en el sofá. Más allá de que, casi nadie a día de hoy vive con subsidios estatales. Eso sólo ocurriría en países socialistas, no en China.

Capitalismo de Estado

He explicado en muchas entrevistas que cuando yo me planteé fabricar por mí mismo, mis opciones eran China, India y Brasil. ¿En qué se parecen estos países? En que son/eran países productores.

Y lo son/eran porque tenían sueldos bajos, poca regulación… Será terrible esto a ojos de un comunista pero el dinero no tiene ideología, es como un virus (voy a utilizar este argumento tan en boga hoy), se va donde puede multiplicarse.

No creo que os hagan falta más argumentos, es como ganar un partido de fútbol 10-0 y que te pregunten cómo creció China pero, ¿pensáis que la duda de algún empresario que acabó en China estaba entre China, Cuba y Corea del Norte? No, en los lugares realmente comunistas nadie en su sano juicio iría a invertir, por eso están arruinados.

A parte que la regulación en muchos casos no lo permite, China era lo contrario; una invitación a invertir difícilmente rechazable para repito, especuladores, inversores sin escrúpulos, busca-fortunas, fracasados, aprovechados, todo lo peor que se os ocurra de esa gente que tanto odiáis. Esos son/somos lo que éramos invitados a participar en la construcción de un país que venía de la más absoluta miseria.

Volviendo al capitalismo de Estado, aquí no quiero ser demasiado cruel, pero si no lo digo me lo hago encima… Ver a comunistas defender el capitalismo de Estado, es ver básicamente lo que defiende VOX en España, que curiosamente habla mal de China porque son otros que jamás leyeron un manual de economía o no han pisado China y creen que la gente aún cobra un sueldo del Estado y vive con cartillas de racionamiento.

Si supieran que lo que piensan de China y lo que defienden para su país es exactamente lo mismo… Un Estado fuerte, una serie de sectores estratégicos que sustentan esa idea de Estado fuerte, disciplina férrea, que nadie se mueva de la foto, un Estado social diminuto, minúsculo, y una economía de mercado salvajemente liberalizada.

Eso es a grandes rasgos el capitalismo de Estado que hemos vivido en China estos 40 años y ya digo, es sorprendente que lo defiendan comunistas.

El arte del cambio pacífico chino

Un día comenté que el mundo capitalista pasó un siglo peleando contra el comunismo… Y no hacía falta. Sólo había que dejarles ser capitalistas y que lo siguieran llamando comunismo. Qué pena que esto no se les ocurriera en el año 49 y tuvieran que pasar 30 años de prueba error con más muertos por hambrunas de lo que ha dejado todo el resto de la historia de la humanidad junta, para probar otra cosa, a partir del año 79.

Nunca me cansaré de valorar a los políticos chinos de estas últimas generaciones que supieron cambiar radicalmente de blanco a negro y no continuar casados con unas ideas que se habían demostrado completamente dañinas.

Tuvieron que vender, como es lógico, un relato para que un pueblo que había entregado su propia sangre creyendo ciegamente en las comunas, en la expropiación de las tierras, en la eliminación de la propiedad privada, en la humillación y tortura al rico y al meritorio, al intelectual, al académico… Que durante años fueron severamente vilipendiados en pos del comunismo.

Aquellas personas que creyeron ciegamente en la organización centralizada, en las cartillas de racionamiento, en el odio al burgués… aquello fue, sí, una revolución real, historia del ser humano en carne viva, lo que se vivió en los 30 primeros años… Tuvieron que ser, ya digo, extremadamente inteligentes para vender el relato opuesto y que no se levantara en masa y todo ello provocara una guerra civil.

Lo que hicieron los políticos chinos con el panorama que tenían encima, no se ha valorado lo suficiente, algún día se hará.

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Al argumento de si «China funciona gracias a que sectores estratégicos como la energía o la banca no están al servicio de los especuladores como en occidente sino al servicio de la gente»… Me parece interesante como razonamiento.

Me he puesto a estudiar las empresas públicas chinas y estoy recabando datos muy interesantes que pensaba ciertamente que me iban a llevar hacia una opinión diferente a la que estoy llegando… Y la verdad es que me están sorprendiendo mucho. Cuando tenga mi estudio completado os lo iré exponiendo.

Me gustaría que las personas que defienden esto se hubieran estudiado un poquito el origen de estas empresas: cuándo nacieron, si existían cuando China era comunista o se formaron a posteriori aprovechando la ola de capitalismo entrante, a qué velocidad crecieron, si pudieron prosperar gracias al crecimiento chino, o fue al revés.

Es decir, si son causa de ese crecimiento o la consecuencia. Si en realidad están al servicio de la gente, (¡esa frase tan bonita!) qué significa que sean públicas, etc. Quizá las personas que dicen eso se lo han estudiado todo bien.

La información que estoy encontrando me hace pensar que no, pero bueno, no pasa nada, no quiero avanzarme porque quizá tenga que rectificar y así lo haré si encuentro que estoy equivocado. Tengo previsto grabar varios episodios para patronos explicándolo, ya que han sido algunos de ellos los que más han insistido en este argumento.

Aquí, cuña publicitaria, son esos patronos los que mantienen esto vivo. No sólo los episodios que creo en exclusiva para ellos, sino también estos otros que escucháis todos… Los que veáis este podcast como una externalidad del capitalismo, lo siento, intento poder vivir algún día de esto. Los que seáis comunistas convencidos miradlo así: cuanto antes consiga una independencia económica para poder dedicarme a la divulgación antes me desharé de mis empresas y dejaré de robarle a los trabajadores esa plusvalía que merecerían según los postulados comunistas.

Si queréis colaborar con el fin de la explotación que promuevo pues ya sabéis.

La confirmación o refutación del argumento: “En China sectores como la banca o la energía están al servicio de la gente” como digo, como señal de agradecimiento, la compartiré en una serie de episodios premium.

El verdadero papel del gobierno Chino en la salida de la pobreza

Con respecto al argumento de que en última instancia es el gobierno chino quien ha sacado a toda esta gente de la miseria, no puedo estar más de acuerdo. Por eso valoro tanto a estas generaciones de políticos que supieron dar ese volantazo para liberalizar el país, atraer el capital de inversores y especuladores, (toda esa chusma que he mencionado antes)… Lo peor de cada casa a ojos de un comunista y provocar un desarrollo industrial sin precedentes.

Si a lo que se refieren es que las políticas públicas, de subsidios, Estado de bienestar, etc. Es lo que ha sacado a estos 800 millones de la pobreza, jaja, no. Es el mismo argumento que el de los países escandinavos que se suelen poner a menudo como ejemplo.

Básicamente la idea es: los países primero se hacen ricos y después implementan su Estado de bienestar. Esto ha pasado desde la revolución industrial en absolutamente todos los países. Nunca un país ha creado primero una economía social para después enriquecerse. Es más, los que lo han intentado, los ejemplos comunistas que tenemos, son los mayores fracasos económicos, desastres humanitarios en toda nuestra historia, superiores incluso a las guerras.

Lo curioso es que ellos muchos muchas veces te dan ese argumento: “No, China aún no tiene un Estado de bienestar socialista porque aún no es lo suficientemente rica”.

Esto ya debería ser un argumento definitivo en sí. Que todos, comunistas y el resto, tengamos claro que con el comunismo vas a vivir en la miseria y que, por tanto, primero hay que hacerse rico, hay que hacerse capitalista un tiempo para después tener algo que repartir, sabiendo que cuando empieces ese reparto la cosa ya no crecerá más y de hecho decrecerá, ya digo es bastante aclaratorio por sí mismo.

Redistribución en base a la organización

Recapitulando, no es el Estado el que provoca riqueza, en todo caso el Estado la reparte, la reasigna, por eso al concepto se le llama redistribución de la riqueza. Que nunca suele ser una redistribución de pobres a ricos, el índice de Gini, que es el que mide las desigualdades, apenas varía tras la redistribución, esto está ya ampliamente refutado.

La redistribución, repito, no es un trasvase económico de ricos a pobres (ya me gustaría), si no de grupos desorganizados a grupos organizados. Y el Estado es el grupo organizado por excelencia, además es un grupo armado y por tanto puede realizar esa redistribución sin oposición. Lo que vemos en los países más socialistas del planeta no es una redistribución de regiones ricas a pobres (que es lo que cabría esperar) sino una concentración sistemática de riqueza en las capitales de los Estados.

¿Por qué hay un interés especial en favorecer a esas provincias? No, simplemente porque es el lugar donde se concentra la mayor parte de este grupo organizado que es quien detenta la facultad de redistribuir indiscriminadamente esos recursos (además de otras razones, como intentar concentrar al máximo la riqueza para competir con las capitales de los Estados vecinos… Capitalismo de Estado, de nuevo, la derecha en su salsa, parasitando al resto en su máxima expresión).

Bien, pero no nos vayamos tan lejos. Os decía, no es el Estado de bienestar el que crea riqueza.

Suponiendo que sea el que la redistribuye y asumiendo que lo hiciera de manera eficiente, el Estado de bienestar consume riqueza. Para una buena causa, repito, si lo hiciera eficientemente sería una grandísima causa, pero la consume.

Y como la propia naturaleza del Estado de bienestar es un proceso que nunca se detiene, siempre hay algo más que ofrecerle a los votantes sin hacerles pensar que son ellos quien lo pagan… Y aquí entramos en una batalla dialéctica que yo al menos tengo perdida, porque decir que todo esto alguien lo paga es no tener corazón… Pero claro, yo me gastaría 10 veces más en sanidad si fuera gratis, acabo de vivir un caso traumático en primera persona, nadie me lo tiene que explicar. Y que el sueldo mínimo esté en 1000 euros en España es terrorífico para mí también.

Y digo que esto es una batalla perdida al menos para mí porque entiendo perfectamente que quien administra un pedacito de gasto público en un país tiene unas explicaciones conmovedoras para justificarlo, pero si nos salimos del debate emocional, la terrible realidad lo que nos dice es que la economía se dedica a gestionar recursos limitados para necesidades humanas ilimitadas. No hay más. Y cuanto más le prometemos a los votantes más hay que extraerle en impuestos a esos votantes.

¿Quién paga la fiesta?

Argumento infantil pero a veces necesario: Cuando salimos un grupo de 10 amigos de copas, y le damos todo el dinero a uno de ellos para que lo administre.

Para empezar, no entendería que se presenten varios a administrar el dinero del grupo y que nos dediquemos a votarlos, pero no me quiero meter en ello porque no era un episodio para hablar de democracia… Quien lo administra debería hacer con el dinero lo que decidamos todos y no, una vez obtenido, hacer lo que le plazca.

Pero suponiendo que se presentaran 2 personas a administrar el dinero del grupo lo que no tiene sentido es que llegara uno y dijera: «si me elegís a mí os llevaré a la mejor discoteca de la ciudad». Ah, fantástico.

Y el otro contestara: «Sí, pero hay que coger tres taxis. Si soy yo el elegido, contrataré una limousine, para llegar a la disco como unos señores». El otro, claro, contraataca: «Si soy yo el elegido, contrataré una stripper en un reservado…»

Bueno, paro aquí, creo que se entiende. Estaría genial que lo que prometen lo pagaran ellos, pero no, lo pagamos entre todos. De hecho, por llevarlo a la realidad, cuando algunos pongamos en duda quién paga la factura, un candidato podría decir: «bueno, en este grupo de 10 tenemos a Martín que es un empresario de éxito, tiene más dinero que todos los demás juntos por tanto es injusto que todos aportemos lo mismo. Él debería aportar más, votemos».

Ya sabéis que la democracia son tres lobos y un cordero decidiendo qué hay para cenar.

Además, «Martín, no es justo que te quejes, piensa que sin esta sociedad en la que vives no podrías salir de copas sólo, te aburrirías…» Y cuando Martín intente abandonar el grupo, lo lapidaremos por egoísta. El caso es que en nuestras sociedades, al final Martín se va. Se va a lugares como China, paradójicamente, y al final la factura del stripper la pagamos entre todos y el administrador se ve obligado a subir impuestos; nada que no sepáis.

Volviendo al tema, no, el Estado de bienestar no crea riqueza, la consume, si queréis verlo de forma positiva o la dilapida, si queréis ser críticos.

Por eso China, todavía tiene un Estado de bienestar diminuto, a años luz de lo que tenemos en occidente. Porque no son unos populistas. Es curioso que les acusemos de dictadura comunista, porque justamente, al contrario que nosotros, son perfectamente conscientes de que a medida que crece el Estado, se reduce la tarta a repartir.

Me podría perder durante horas con argumentos, datos y experiencias personales que refutan todo esto, iré compartiendo algunas gráficas en Twitter con datos reales y como decía, ampliando razonamientos en episodios para patronos.

Comunismo a la carta

Pero el último argumento que me gustaría mencionar es aquello de “si esto es comunismo con características chinas”. Además, este argumento me encanta.

Como os decía, explicádselo al repartidor que trabaja doble turno o a la masajista, a la que vais y que trata tan bien vuestros pies, o al récord de millones de personas que todos los años revientan el dato del consumismo mundial el 11 del 11, dejando en ridículo a Amazon y su Black Friday y al consumismo americano.

En China hay un comunismo con características chinas. Sí, indudablemente. En España hay un comunismo con características españolas y en Suiza un comunismo con características suizas.

Dejo un último argumento para el próximo episodio porque también me parece muy interesante y es el de que el capitalismo sólo llego a las grandes ciudades y en el interior sí había comunismo.

Quizá, ya os avanzo, esto se lo podéis decir a personas que no hayan pisado la China profunda, a mí no, ya que 12 de mis 15 años los he pasado en el interior.

He vivido en 5 regiones, en una decena de pueblos, incluida una aldea de 200 habitantes donde pasé un año de mi vida.

Tampoco el haber vivido ahí me da más razón… En cualquier caso, es un argumento recurrente, parece tener algo de sentido, si no profundizas en el se non è vero è ben trovato… Lo vemos en el próximo episodio.

Una idea que quiero que quede clara por encima de todo, podemos estar de acuerdo en si ocurrió gracias a esto o gracias a lo otro. Lo más importante más allá de querernos apuntar el tanto es que, en efecto, 800 millones de personas salieron de la miseria. Es importante saber cómo ocurrió, para poder replicarlo de manera eficaz en lugares todavía pobres pero más importante que saber cómo ocurrió es reconocer que ocurrió.

Contestando a la pregunta, ¿Quién ha sacado a 800 millones de la miseria? Si fue el gobierno con subsidios, las empresas públicas, los empresarios extranjeros el crédito, la inversión extranjera… La respuesta, mi respuesta: Lo que ha sacado de la miseria a toda esa gente fueron todos y cada uno de ellos mismos levantándose todos los días bien temprano para ir a trabajar, soñando con salir adelante, sin pedirle nada a nadie, sólo con el sudor de su frente.

Trabajadores chinos regresando de su jornada laboral

He vivido en muchos países y no he encontrado a nadie jamás con esas ganas de crecer. Sólo había que dejar toda esa ambición prosperar y el destino de China era imparable.

Os dejo con un proverbio chino, mi pequeño homenaje a esa generación de personas, (de líderes como se dice en China) que supieron dejar a un lado la ideología y dar un paso que cambiaría para siempre la historia de China y por ende la historia de la humanidad:

«Los cambios pueden tener lugar despacio. Lo importante es que tengan lugar»

Gracias y hasta pronto.

2 comentarios en “¿Quién ha sacado a 800 millones de personas de la pobreza?”

  1. Llevas toda la razón, yo solo he vivido un año en China y mi impresión es muy similar a la tuya, el cambio que han hecho es tan grande que le pedí a una china que me dijera que significaban las estrellas de su bandera y si no recuerdo mal me dijo: El partido, el ejercito, los trabajadores y los empresarios. Por favor, dime que interpretación tienes tu.

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