Reindustrializar España

 

Estos días me encuentro en España visitando clientes y, he ido notando una tendencia, un patrón de conducta que me gustaría compartir con vosotros ya que además de personas en general interesadas en China, me siguen emprendedores y autónomos que quizá pueden aprovechar algo de lo que escuchan aquí.

Siempre os explico que en general China, y en particular el mercado de Futian en Yiwu o la feria de Cantón son indicadores avanzados que me sirven para predecir eventos futuros en el sector de los bienes de consumo a nivel mundial.

En este caso, yo que conozco bastante menos España que China, estoy sorprendiéndome de la cantidad de información que obtienes cuando empiezas a visitar a clientes, fábricas, distribuidores, en todo tipo de sectores y logras encontrar un patrón común.

En mi caso ya traía una serie de inputs de China y aquí lo que he visto es que se repiten a tal nivel que esto no puede ser una casualidad.

Crisis sistémica

Y el hecho del que quiero hablaros hoy es de que me encuentro muchos clientes intentando fabricar en España o comprando a fabricantes españoles que se han ido regenerando o incluso empezando desde cero en la manufactura ante las dificultades que existen para importar de China.

Esto se debe principalmente a la crisis logística que llevamos viviendo desde que empezó la pandemia que ya dispara los precios de los contenedores de 3 o 4.000$ a 13.000$, 16.000$ -y lo que te rondaré morena-, porque ahora llega un momento, que hace unos años, en un episodio en el podcast titulé “El peor momento del año”. Un momento en el que hay que decidir cuánto stock acumulamos para campañas de navidad, quien las sufra, y todo lo que viene detrás. Un enero en el que será muy difícil enviar un contenedor desde China, un año nuevo chino en el que se para todo y con estas nubes en el horizonte, ya veis, hay que tomar decisiones como si de una cabaña en el bosque se tratara, para acumular suficientes provisiones como para pasar el invierno. Porque la siguiente vez que bajemos al pueblo a por comida y leña ya será pensando en marzo, abril o lo que venga.

Si ahora está complicado conseguir un contenedor, miedo me da cuando lleguen las prisas de enero para los que lo dejan todo para el final. Vuestro gerente de compras deberá ser realmente bueno para no pillarse los dedos. Todo esto claro, estando como estamos, todos, intentando comprar lo mínimo para no acumular stocks carísimos, transportando en contenedores de oro y que de repente bajen precios y te encuentres con tu bodega llena.

Al problema de los contenedores se le suma la crisis energética y otras cosas que salpican como la crisis inmobiliaria y todo lo que se amplía en occidente inflando la burbuja de miedos de inversores, compradores y cualquier persona que tenga relación con China.

Buscando equilibrio en la incertidumbre

Si teníamos un problema ya de envíos y estábamos reservando contenedores con cierta previsión ahora nos encontramos con que el pedido no va a poder salir en el tiempo acordado porque el proveedor no puede atender a todos los clientes, por falta de suministro eléctrico y obviamente prioriza a los más importantes. ¿Qué estamos haciendo las últimas semanas en China? Visitar a proveedores, intentar aprovechar nuestra cercanía, nuestro trabajo cuerpo a cuerpo para que nuestro pedido no quede para el final y una vez consigamos ese apretón de manos, ese compromiso verbal, el proveedor priorice nuestro pedido o en todo caso, discrimine los pedidos de esos clientes que tiene a 10.000km y nunca ha visto.

Como siempre digo, cuando te persigue una leona, tú no tienes que ser más rápido que la leona, eso sería imposible. Tú tienes que ser más rápido que el que corre a tu lado. Es triste, es egoísta pero es ley de vida. A mí al menos, me contratan para eso, para que si tiene que quedar un pedido colgado, no sea el de mi cliente y eso, teniendo en cuenta que muchos de los clientes no están pudiendo visitar China… Es relativamente sencillo conseguir el objetivo.

Mucha incertidumbre, la verdad. Este Black Friday, esta navidad, y las próximas rebajas, id con cuidado con las ofertas, porque para poder descontar un 20%, muchas empresas primero habrán tenido que remarcar con un 200% más, sus precios. Ahora mismo mis ídolos son todos esos jefes de compras, que no me llaman con miedo preguntándome qué hacer en su sector, porque tienen una estrategia imperturbable que van a seguir al pie de la letra pase lo que pase. Los tengo presentes todas las noches en mis oraciones. Una frase que se le atribuye a Napoleón es «los aficionados discuten sobre táctica, los profesionales sobre logística”. ¿De quién debió aprender Napoleón?, con el proverbio final del episodio os daré una pista.

Fabricar en España

Y os decía que en España (después os hablaré de otros países) la alternativa que muchos han encontrado es comprar a fabricantes españoles o directamente ponerse a fabricar.

¿Y cómo estamos notando esto? Muy fácil, porque el cliente que me compraba mascarillas ahora me pide máquinas para fabricar máscarillas, el que me pedía piezas de plástico y había tenido que ayudarle a comprar un molde en China ahora me pide que le mande los moldes… Un montón de indicadores avanzados como os decía, que me sirven para percibir que algo está cambiando.

Obviamente, los que compraban algo que no se puede producir en España, seguirán haciéndolo, no queda otra… También cuentan con la ventaja de que sus competidores están sufriendo lo mismo. En este sentido la crisis es igualadora y ganará quien tenga mejores manos en China, mejores acuerdos con proveedores, etc. No, me refiero a los que tienen alternativas. Y sí, estamos viendo una, aunque sea tímida, reindustrialización de España.

Y para todos aquellos que suelen acusarme de ser anti-patriota o pro-chino y de preferir que se compren productos en China que en España, obviamente no me conocen y no saben lo pragmático que soy, pero no, a mí lo que me interesa es ayudar a mis clientes a comprar los mejores productos posibles, si estos los compran en China fantástico, si China se vuelve cara, pues como hice hace ya algunos años, abrí oficina en Camboya para ayudar en compras en lo que era todo el sureste asiático, Vietnam, Tailandia, Malasia, Indonesia, etc.

Y si el mejor lugar posible para comprar, hoy, fuera España, no sabéis cómo me alegro. Esa es la manera, no con subsidios estatales, no esquilmando a las empresas que les va bien a base de impuestos confiscatorios para ayudar a sectores que deberían desaparecer, la manera no es esa, la manera es esta. Si a China o al competidor que tenga en mi sector le va mal y encuentro una oportunidad, la exploto. Porque los empresarios no nos dedicamos a producir lo que sea y si soy competitivo bien y si no lo soy, entonces me arrimo al poder a ver si me cae una subvención que pagan mis clientes para que pueda venderles lo produzco a esos mismos clientes, no, los emprendedores vivimos de detectar necesidades en la sociedad y agregar valor a los demás solucionándolas.

La necesidad de flexibilidad

Y claro que me llena de orgullo que en mi país de origen haya personas capaces de ponerse a producir, a competir con los chinos y a ganarles.

No hablamos de instalaciones gigantescas, no es fácil hacer apuestas a largo plazo en la realidad en la que vivimos, y cada vez será más difícil o dicho de otra manera, cada vez las estrategias son más cortoplacistas porque el mundo cada vez cambia más rápido. Esto es una falla de mercado difícilmente solucionable, porque lo que queremos es tener empresas con una maniobrabilidad cada vez más alta, versatilidad, con una alta tolerancia a la incertidumbre y eso significa tener gastos fijos mínimos, plantillas altamente externalizadas, compromisos contractuales liquidables de forma manejable…

No tiene nada que ver, es otro sector el de la banca, pero para que os hagáis una idea; Estaba hablando estos días con gente de Revolut, N26, etc. y justamente andan todos en co-workings, y lugares donde pagando un mayor alquiler te aseguras 0 gastos en mobiliario o instalación, muy poco cash inmovilizado, cláusulas de salida poco costosas… nos puede gustar más o menos, pero es hacia lo que va el mundo y es la antítesis de las estrategias de la banca en el pasado con edificios mastodónticos en los centros de las ciudades, personal ineficiente con contratos completamente anacrónicos…

Fábricas contra los cisnes negros

En fin, volviendo al tema de la inversión en infraestructura industrial, no veo a España compitiendo con países baratos, no tendría sentido. Sí veo a emprendedores inteligentes optando por la compra de maquinaria mínima con la que complementar sus compras en China.

Os pongo un ejemplo. En su día en todas las casas con personal relativamente joven había una impresora. Tenía sentido, tenías un ordenador y comprabas una impresora. Servía para imprimir una carta, los apuntes que bajabas del «Rincón del Vago» o el anuncio de que le imprimías a tu padre de «alquilo plaza de parking” para demostrarle que la inversión había tenido algún sentido.

Con el tiempo nos dimos cuenta que apenas la usábamos, que la tinta se secaba, que la tinta a color era carísima… Y viendo que apenas la usábamos y el que más y el que menos podía imprimir en el trabajo, o en el paqui de la esquina, ha dejado de tener sentido la inversión. Hablo en general, la realidad es heterogénea, obviamente.

Si me seguís en esta comparativa donde en su día fabricábamos en España pero poco a poco fuimos desindustrializando el país y externalizando la producción en países como China, lo que está pasando ahora es que de repente (en ese símil) nadie puede imprimir en el trabajo y han cerrado todas las tiendas donde nos solventaban el problema.

¿Y cómo lo estamos resolviendo? Pues hay quien dice «yo me voy a comprar una mini-impresora. No intento competir con las imprentas, no voy a ponerme a imprimir libros pero si tengo una urgencia, con esto voy tirando».

La hora del emprendedor

Lo que quiero deciros con eso es que esos fabricantes que pasaron a ser importadores, es decir, que convirtieron sus fábricas en almacenes porque ya no interesaba producir en el país, gente valiosísima para el país porque eran expertos en lo suyo y tuvieron que pivotar y convertirse en importadores y aprovechando su experiencia en el sector, podían auditar muy bien las producciones en China.

Estoy pensando por ejemplo en el sector del calzado en España pero también en países como Chile, esas mismas personas están viendo cómo se pueden volver a reconvertir, quizá no apostando a largo plazo pero sí aprovechando oportunidades o mejor dicho, solucionando carencias que ahora mismo la importación desde China no logra solucionar.

En realidad es un tema interesantísimo porque si acostumbramos a decir, en economía se suele explicar que el mercado es un proceso de descubrimiento, de como proveer a los demás con bienes de mejor calidad a un mejor precio, sólo así podemos prosperar, nos encontramos una serie de personas que se están reinventando por enésima vez, para solventar esas fallas, esos desajustes que estamos viviendo en la actualidad.

Además de Chile y España esto lo estamos viviendo en países como Argentina o Venezuela, completamente devastados. Países que sí podrían reindustrializarse porque son ya infinitamente más baratos que China, porque, de contar con unas políticas mínimamente amigables con la emprendeduría, podrían reducir el desempleo y por tanto con esos niveles de pobreza completamente obscenos en cuestión de meses. Y pese a todos los palos que ponen las ruedas nos encontramos con personas intentándolo, reindustrializando el país, porque ahí sí hay muchísimo recorrido donde progresar. Muchas veces para competir con China no es necesario que el estado te eche una mano, basta con que te quite las dos de encima.

Una cuestión de costes

Volviendo a España, es decir, a un (en teoría) país del primer mundo donde no se puede competir con China, dadnos tiempo. En su día grabé un episodio de podcast en el que explicaba que a pesar de los mensajes populistas de Trump, las fábricas no iban a volver a Europa, no íbamos a conseguir ser más productivos que los chinos hinchándoles a aranceles (rectifico: hinchando a nuestros ciudadanos a aranceles).

Lo que conseguiríamos en todo caso es que poco a poco las fábricas se mudaran a Vietnam, Camboya o Bangladesh, que lo que produce China no es gestionable por el resto del planeta junto, ni siquiera una fracción pequeña de lo que produce China, que los americanos serían incapaces de producir un iPhone, que Latinoamérica, África y Asia juntas serían inhábiles para gestionar un 50% de lo produce hoy China siendo mucho más baratos… no es el precio, el problema es la logística. Hay muchísimas razones por las que China sigue siendo la fábrica del mundo pese a ser un país ya carísimo, pero posiblemente la principal sea éste, la logística.

Y en aquel episodio decía, si algún momento vuelven las fábricas a Europa, volverán porque son fábricas autónomas donde no es necesaria ni una sola persona en la cadena de producción y si vuelven no volverán a España sino a Suiza. Colocaba ese ejemplo, quizá muy loco, para despertar a algunos planificadores que no tienen ni la más remota idea de cómo funcionan los sistemas productivos industriales o cómo opera la cabeza de un emprendedor que se juega sus ahorros todos los días, porque mi argumento era que, una vez eliminado el mayor coste de una fábrica    -que es la mano de obra-, el segundo mayor coste, son los impuestos.

De hecho, en un buen número de países es ya el primer coste. Con lo que, ni siquiera considerando que en los países más pobres y más incompetentes rápidamente empezaríamos a cobrar impuestos a los robots, ya digo, ni siquiera considerando esto, las fábricas de volver, se colocarían en el lugar donde, estando lo más cerca posible de su público, paguen la menor suma de impuestos posible.

Era más un brainstorming que una predicción, era una llamada de alerta que obviamente nadie descuelga, pero ahí la dejé.

Pero si mi punto es que China es insustituible a pesar de sus altos precios gracias a su logística, curiosamente, lo que está roto hoy es la logística. Por eso, quizá se abre un abanico de oportunidades impensable hace 2 años. Y ahí sí veo una posibilidad.

La importancia de ser previsor

Y quizá no sea una posibilidad definitiva, quizá China vuelva más fuerte que nunca en 2022 y nos comamos toda la inversión que hemos hecho, trasladado a lo que vivimos en 2021, ojo con llenar nuestros almacenes de productos con un abastecimiento exagerado, sobredimensionado previendo el fin del mundo porque quizá mañana todo vuelve a llegar con contenedores a 3000$ y nuestro producto es invendible.

Es decir, no hablo de reindustrializar España o el país que sea a gran escala , no hablo de inversiones faraónicas, para competir a largo plazo con China, porque esto es lo típico que usa el político populista de turno para aprovechando la coyuntura triturarnos a impuestos para sortear unas cuantas fábricas de productos aleatorios entre sus amigos… No, hablo de prever pequeñas mini-crisis y el mundo quizá va hacia eso, a eventos impredecibles donde emprendedores cuidadosos, diligentes, responsables, se juegan la suya, no viven de apostar en partidas de póker con tu dinero sino con el suyo, puedan aportar soluciones a corto plazo. Y a largo, qué siga ganando China.

Un antiguo cliente que fui a visitar me decía que llevaba unos meses comprando en Brasil. Que los envíos de contenedores habían subido pero nada que ver con lo que vivía en China.

Sensacional, gente que se levanta todos los días a analizar cuál es la mejor compra posible, sin casarse con nadie, a encontrar esa diferencia ganadora, ese arbitraje, eso sí sabiendo que todo es una cuestión de oferta y demanda y que esos barcos, si ganan 10 haciendo la ruta Brasil-Europa y 50 haciendo la ruta China-Europa, no hay que saber de mecánica cuántica, esto es más entender leyes básicas como las de la gravedad… Esos barcos, van a acabar en China equilibrando los precios de uno y otro lugar. Pero de nuevo, lo que estamos haciendo es leer en el mercado todos los días e intentar encontrar necesidades desatendidas donde aportar valor.

 

Os dejo con una frase del propio Sun Tzu, autor de uno de los mayores libros de estrategia, estrategia militar en este caso pero con lecciones aplicables en cualquier faceta de nuestra vida.

“La diferencia entre el orden y el desorden reside en la logística”.

Gracias y hasta pronto.

 

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