Y después del Covid, ¿qué? (II)

Este episodio (el 79) es la segunda parte del 77 ya que en el anterior tuvimos entrevista, para terminar las ideas de expuse en mi reunión con empresarios chinos sobre dónde invertir o cómo orientar nuestro futuro tras el Covid.

El en primero hablé de la opción de irnos al dólar o en todo caso a la moneda más cercana hasta que pase el temporal. Es lo que suele suceder en los mercados, buscan liquidez y la moneda fiat (el dinero fiduciario), es curiosamente lo más buscado en tiempos de crisis. Fiduciario que viene del latín fiducĭa, que significa «confianza», que a su vez proviene de fides, que significa “fe”. Es decir, nos fiamos de él por una cuestión de fe.

Me resulta fascinante ver a personas criticar a las criptomonedas por ser algo etéreo, sin ningún tipo de respaldo, mientras tienen sus ahorros en el formato más etéreo y menos respaldado que existe, que es la moneda fiat. Podemos pensar que las criptomonedas no son de fiar porque compiten contra la maquinaria represiva del estado que no quiere competencia en su monopolio de venta de humo. Ese sí me parece un argumento, pero acusarlas de ser sólo unos y ceros mientras rellenamos nuestras billeteras con papelitos de colores… Me parece sublime.

La fábrica infinita de dinero

En fin, por si alguien tenía dudas, desde mi ignorancia no recomiendo para nada buscar liquidez con moneda fiat, ni siquiera euros o dólares. Si me apuráis, lo que recomendaría es una cartera diversificada de divisas donde esa cartera sea a su vez una parte pequeña del total de nuestros activos. Bajo lo que yo considero que debe ser el dinero, con un respaldo en oro, los euros o los dólares no son una moneda, son una base imponible sobre la que te van a cobrar el impuesto inflacionario que, como dije en un episodio anterior, es el peor de los impuestos porque no se decide en las cortes ni siquiera en los países que presumen de democracia.

Me sorprende que no haya analistas alertando de las terribles consecuencias que va a tener la emisión desproporcionada de dinero a nivel mundial. Sé que hay economistas quejándose o en contra, yo hablo de alertar.

Creo que es junto con una guerra mundial o, justamente, una pandemia, un desastre climatológico global, etc. Uno de los peores escenarios en los que se puede ver el mundo y los países parecen no tener otra estrategia que seguir emitiendo y emitiendo ya sea deuda o moneda (que no deja de ser deuda). Y ya no el euro o el dólar, incluso si uno analiza la política del banco nacional suizo que es de los bancos centrales más coherentes del mundo y lleva años emitiendo sin parar porque… Pues porque la gente demanda el franco. Y mientras el público demande dólares o francos… Más emisión habrá.

Pero ¿Qué pasará el día que se alcance tal nivel monetario que a las personas no les compense llevar billetes en sus bolsillos y prefieran tener cosas? ¿Nos pondrán un cepo cambiario para que no podamos repudiar al dólar e irnos al oro, al trigo o a lo que sea que queramos? Sólo espero que la burbuja de los papelitos de colores se estudie en los colegios dentro de algunos siglos y no dentro de algunas décadas.

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Guerra tarifaria

Desde el punto de vista de la inversión parece un asunto clave que, elecciones mediante, se retomaría (o tomará más fuerza) una vez acabe el «tema pandemia». Como suele suceder en democracia, una vez identificado un enemigo que mobiliza un número considerable de votantes, los partidos compiten por mostrar quién es más implacable con él. No estoy siguiendo la campaña presidencial, no es un tema que me conmueva y no sé qué dice Biden de los chinos pero por muy buenas intenciones que tenga… Declararse moderado puede ser visto como un gesto de debilidad así que imagino que poco a poco se irá radicalizando en este punto.

Creo que llegó a decir que Trump había sido demasiado suave con China con respecto al virus… Bueno, aquí vemos un ejemplo de huida hacia adelante típica: para que no me acusen de ser demasiado débil, acuso al otro de débil porque yo sería mucho más implacable. En otros países los candidatos se colocan al lado de una bandera más grande… Nada que no se enseñe en primero de política.

Aunque me resulta curioso que alguien acuse a Trump de haber sido comedido en algo, es parte del teatro del proceso electoral (que en occidente llamamos democracia) y, sin más datos, diría que si la economía acompaña una administración Biden sería mejor para las relaciones China-EEUU. Con una hipotética crisis económica en EEUU, lo veo más difícil.

Por otro lado, durante las dos próximas legislaturas calculo que estallará definitivamente el tema Hong Kong y aquí EEUU va a tener que implicarse o explicar muy bien a su opinión pública por qué se pone de perfil. Y un tema así no es nada conveniente, desde el punto de vista empresarial, de inversión que nos pille con Trump como CEO del mapamundi.

Los demócratas, con sus incongruencias, su hipocresía y su diplomacia son mejores conviviendo con el elefante en la habitación y desde el punto de vista más pragmático, será más fácil seguir haciendo funcionar el mundo si no estalla todo por los aires con cada mini-crisis.

Incluso en un escenario de recesión en la economía americana (que ahí sí creo que los demócratas se subirían al carro anti-china para evitar que en unas siguientes elecciones el candidato republicano recogiera las políticas de Trump como buenas) los demócratas siempre tienen la bala de subirle los impuestos a los ricos y variar un poco el punto de mira de la ira del votante medio. Pero tampoco creo que el conflicto tarifario con ellos vaya a mejorar. Simplemente se congelará y no escalará, que no es poco. No se va a rebajar, porque no tocando nada, te beneficias de todo lo que ha hecho Trump sin pelearte con nadie. Te beneficias, si es que pensamos que subir tarifas y que tus ciudadanos paguen más por los mismos productos es algo beneficioso. La verdad es que sería una ironía del destino que la derecha hubieran subido los aranceles y los supuestamente más de izquierdas los bajaran.

Esperemos a ver quién gana para sacar conclusiones pero cuando un empresario me pregunta por una cuestión política, suelo responder que no espere ayuda. Que no te perjudiquen más, que no toquen nada, suele ser siempre el mejor escenario posible. Como decía Federico II: «ninguna situación es tan grave que no sea susceptible de empeorar”.

Y he pasado por encima de un asunto, el de Hong Kong, un tema incómodo, poco abordable en una reunión en China pero que se lleva mejor cuando lo ves desde un punto de vista económico-pragmático. Algo que afectará muchísimo más a los chinos porque como expliqué en el episodio que hice sobre ello, Hong Kong es todo lo que le espera a Taiwán y estas alianzas del pacífico entre Japón, Australia y EEUU a las que se agrega India desde el índico, creo que a corto plazo no servirán para nada más que para enturbiar el ambiente, pero me parece que tienen un largo recorrido porque irán mutando, entrarán y saldrán países… Se me ocurren muchas sinergias entre países que creen tener cuentas pendientes con China o que, posicionándose a favor o en contra obtendrían algún tipo de rédito.

Las relaciones China-Australia diría que pueden empeorar relativamente más que las que tiene China con los americanos, éste es un punto que me parece importantísimo para el equilibrio geoestratégico en el pacífico. Y lo digo a un nivel donde, ahora mismo, en mis recomendaciones de expansión de empresas chinas elegiría antes EEUU que Australia o todavía menos, India.

Como siempre ocurre, en general, empiezas hablando de economía y acabas con los pies de lleno en la política porque al final, para saber dónde invertir o dónde guardar para tu vejez, tienes que especular con políticas que pueden acabar de un plumazo con tu patrimonio.

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Europa

La verdad es que los que me conocéis ya sabéis que pienso (muy impopular también).

Y cuando me preguntan por Europa la verdad es que es muy difícil explicarle a alguien que ha crecido en un lugar donde sólo se conocen tasas de crecimientos altísimas, muchas veces de dos cifras… Que el resto del mundo no funciona así y que en Europa lo normal son ratios de un 1%, un 2% de crecimiento, ya no durante la pandemia, en cualquier crisis nos vamos a meses o años con decrecimiento… Esto es algo que para emprendedores relativamente jóvenes de países emergentes es inimaginable y no se plantean lo difícil que puede llegar a ser crear un negocio con una rentabilidad mínima en este tipo de entornos.

Pensad que vosotros no invertís en una cafetería en vuestra ciudad o en vuestro país porque este tenga crecimientos mejores que Dinamarca, lo hacéis porque es vuestro país. No consideramos la macroeconomía en nuestras decisiones diarias. Cualquiera que observara desde fuera nuestras elecciones las vería completamente irracionales. Y justamente, existe un concepto que explica todo esto y es el de la racionalidad limitada, que me gustaría compartir con vosotros porque es realmente interesante.

Se basa en que como no podemos tener toda la información de todo lo que hay en el planeta nuestro cerebro renuncia a obtenerlo y tomamos decisiones con una porción mínima de él. ¿Cómo ha elegido pareja la humanidad durante toda su historia? No hacías una selección entre todos los machos o las hembras disponibles en el universo con una tabla excel virtudes y defectos o una suerte de criterio de compatibilidad, no. No tendríamos tiempo ni medios en mil vidas para analizar todo ello… Básicamente lo hacemos por espacio o por tiempo. Por tiempo, nuestro subconsciente define un tramo de nuestra vida para cumplir ese objetivo, tiene unos requisitos mínimos y el primero que los cumple y donde se produzca una doble coincidencia, nos apareamos… Y si el tiempo pasa y nadie cumple con esos estándares, sea por una cuestión biológica o por presión social, vamos bajando esos requerimientos hasta que el menos malo es seleccionado… Por espacio, sería me auto-limito a elegir dentro de la tribu o del poblado y quién obtenga el mejor ratio es seleccionado. Esto, os hablo de tribus de hace 20.000 años, pero sólo hay que observar el criterio de selección en un bar lleno de leftovers a las 3 de la madrugada para ver que la cosa no ha cambiado mucho.

Bien, esta racionalidad limitada la usamos también en nuestro día a día con nuestras decisiones económicas. No puedo investigar si los 350 supermercados de mi ciudad tienen este o ese producto más barato con lo que elijo entre los dos o tres que quedan cerca de mi casa. Esto no es una crítica, es un pensamiento lógico del ser humano.

¿Cuántas tiendas de cámaras de fotos vas a ver antes de elegir? Algunos compran en la primera otros visitan dos o tres… Pero nadie intenta verlas todas, porque eso tendería a ser una misión infinita. En función de esa racionalidad limitada establecemos un cálculo de coste beneficio por obtener una unidad marginal de información extra y cuando ves que esa nueva unidad apenas te aporta datos nuevos decides renunciar a invertir más tiempo en esa investigación. Como digo, no es una crítica, todo lo contrario, me parece una virtud ser capaz de renunciar a más datos y poder tomar una decisión con una toma mínima de estos, sin caer obviamente en la precipitación…

Es decir, es un concepto de doble filo. Por un lado puede ser algo positivo, ya que denota capacidad de análisis y síntesis con un nivel de información muy bajo, una presencia en el momento, en el «ahora» muy destacable y por otro lado algo negativo ya que puede asociarse a desinformación, conformismo, parálisis, etc.

Diferentes realidades

Y volviendo al tema Europa y el análisis que me piden, al final, lo que hacen estos emprendedores intentando obtener información de una persona como yo es combatir esa racionalidad limitada y expandir sus opciones a más países. Y sabiendo lo que hay en su cabeza cuando me preguntan por Europa, ¿Yo de qué les hablo? De mercados más maduros, con márgenes muy bajos, competencia altísima, una vez consigues hacerte un hueco el beneficio es muy reducido, la presión fiscal es asfixiante y quedas muy expuesto a cualquier tipo de contingencia…

En fin, expliqué esto porque los orientales tienen idealizada occidente, también los empresarios asiáticos. Piensan que van a tener los retornos de Nueva York con los alquileres de Ho Chi Minh, los clientes de Zurich o de Baviera tributando como en Camboya y no es así.

La hierba del vecino siempre luce más verde y en realidad tener éxito en Europa es muy complejo por todas las razones que he dado antes y esos extranjeros acostumbrados a crecimientos (para nosotros) extraterrestres llegan a occidente y les agota la velocidad de tortuga con la que funcionamos, les sorprende el bajo poder adquisitivo de las clases medias, el mínusculo número de clases altas… Les paraliza la burocracia y descubren de repente que en algunos lugares de Europa a los trabajadores no los contratas, los adoptas. Al final, aunque lo suyo sea quizá un espejismo, porque en cuanto se enriquezcan se reducirán los nichos, los márgenes y esas diferencias, de momento, esa es la realidad que conocen y Europa a ojos de un inversor asiático de una empresa pequeña o mediana (las grandes obviamente entran donde quieren porque además consiguen que los gobiernos les adapten las normas a su gusto), decía que a ojos de un pequeño inversor, Europa como geriátrico es sensacional, un lugar seguro y estable donde retirarte… Pero de cara alguien que está en edad de jugársela, con energía, ganas de comerse el mundo, conocimiento, horas para dedicarle y ambición… No es la región ideal.

También, en el interior de Europa hay miles de realidades, dentro de cada país hay diferentes sensibilidades, voy a perpetrar el mismo error del que me quejo cuando alguien habla de China generalizando por el bien del podcast (para que cada episodio no dure dos horas) y con tal de no caer permanentemente en la disculpa, la puntualización, etc.

La clave y mi tesis es: llevándolo a la bolsa, vosotros dónde invertiríais ese dinero extra que no necesitáis, en una empresa que está en 100 puntos de valoración, completamente madura y que ha tocado techo u en otra que nació hace pocos años, vale sólo 10 puntos de valoración, pero que cada año crece un 20%, inestable sí, con muchísima capacidad de mejora, sin apenas competencia, en un entorno emergente, etc. Pues esto que lo vemos tan claro en bolsa (de hecho nunca en los mercados de valores veríamos una diferencia tan abismal) es lo que sucede entre países.

No hablo de empresas de bolsa de Alemania o Indonesia, lo traigo como ejemplo porque creo que visualizaremos mejor la diferencia de potencial. De lo que hablo es de poner una cafetería en Madrid o en Lombok, de hacer una inversión inmobiliaria en París o en Hanoi, o de invertir en una start-up en Roma o en Kuala Lumpur. Y en mi caso hago estas comparaciones porque es de lo que conozco, también basado en mi racionalidad limitada.

Probablemente se den oportunidades similares en Latinoamérica, (Asia central que sí conozco algo más) o África. Y puedo estar equivocado obviamente, pero la sensación que me da es que si en España cayera el 50% del PIB y en Indonesia creciera el PIB un 100%, la mayoría de los españoles que fueran a montar, por continuar con el ejemplo, un bar… Lo seguiría haciendo en su barrio o en la zona turística de su ciudad. ¿Es ello una postura racional? Más allá de que seamos muy patriotas o nos encante nuestra calidad de vida y no queramos movernos, me parecen decisiones emocionales, muy respetables, donde lo que pasa en el resto del mundo no afecta nuestro comportamiento… Bendita sea la diversidad! Como algunos animales territoriales, tenemos una zona de actuación, que marcamos con nuestra orina y de ahí no nos movemos porque en cuanto encuentro orina de otro macho, agacho las orejas y retorno a mi zona segura.

No deja de sorprenderme sin embargo cuando de repente encuentro a estos otros empresarios asiáticos, con estudios medios o bajos a los que les va muy bien y aún así quieren saber más, pretenden salir y ver lo que hay ahí fuera. Lo dejo como reflexión.

Y no me meto en el tema oro porque honestamente, lo defendería a nivel usuario pero como en la cuestión de las crypto prefiero traer en algún momento a un experto en todo caso y entrevistarlo, se que China está comprando mucho oro, Rusia también; no sólo los estados, inversores tipo Warren Buffet… Hay que echarle un vistazo a este tema porque va muy unido a la explosión monetaria a la que hacía referencia.

Vámonos a China

Un punto que no os explico pero que también es importante es la inversión dentro de China. No entro porque la mayoría de opciones están restringidas a extranjeros y no creo que os interese oír algo en lo que no tenéis opción pero sigue habiendo muchísimas oportunidades a nivel empresarial por ejemplo. Si nuestro objetivo es nuestro mercado local, con todo lo que se ha encarecido, China sigue siendo la fábrica del mundo. Si nos dedicamos a exportar, China ya es el mayor mercado del mundo.

Y dedicaré un episodio completo al tema “datos» pero espero, en los próximos años, que debido a las restricciones a nivel de intercambio de datos, aumenten las oportunidades para aquellas compañías que estén físicamente en China; el boom va a ser sensacional, cada vez más empresas nos contactan para abrir de forma física o virtual su oficina en China para empezar a operar, viendo también las restricciones que hay ya en Hong Kong, lo fácil que era abrir hace años y lo que se arrepienten de no haberlo hecho. Con China todo apunta a que sucederá lo mismo con el agravante de que China es el 20% del mundo y, como decía, la restricción de transferencia de datos, estar presente antes de que se produzca el corte puede ser la diferencia entre poder operar o no.

Y si nos vamos a un punto de vista puramente pragmático, China aparentemente será el único país que sale con números positivos de la pandemia, si no estuviéramos sujetos a esa racionalidad limitada, ¿No invertiríamos allí? ¿Por qué caballo apostaríais para la próxima carrera, por los que están enfermos o por el que «parece” radiante? Y digo “parece” con toda la intención, dejando un espacio aquí para los conspiranóicos ya que hoy en día no se le puede decir que no a nada.

¿Dónde te pilló el Covid?

El mundo no va a ser nunca más el mismo después del Covid. Además de nuestra vida cotidiana, que es una obviedad, en el ámbito que yo toco que es el de los negocios, han cambiado demasiadas cosas. En los cálculos de costes empresariales, en los contratos de inversión vamos a incluir cláusulas que antes no existían para minimizar riesgos… El capitalismo lleva a las empresas al combate extremo, a arriesgar por porcentajes de beneficio realmente bajos y cuando llega una catástrofe así, todo lo que se sujetaba con pinzas cae y, aunque esto se olvida rápido y en cuanto volvamos a ver tulipanes duplicando su precio cada minuto… Colocaremos nuestros ahorros ahí a ciegas… Yo al menos en lo que se refiere a mis clientes sí «muevo la aguja» y, a partir de ahora, voy a agregar escenarios más críticos en todo tipo de negocios e inversiones.

La frase de «a ti dónde te pilló el coronavirus” nos va a acompañar toda la vida y si hemos convivido tantos años con el “a ti dónde te pilló el 11-s” imaginad algo que nos ha afectado infinitamente más que el 11-s (bueno, infinitamente más si no eres afgano). Y como digo, los cambios que vamos a nivel empresarial a hacer van a ser notables.

Bien, lo voy a dejar aquí y en referencia a la parte negativa de esa racionalidad limitada con la que tomamos decisiones me voy a despedir con un proverbio chino.

鼠目寸光

“Los ojos de la rata no ven más allá de una pulgada”


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