Cuando los pobres dejaron de ser pobres

Me habéis pedido muchas personas que le dedique un episodio a la polémica de Xinjiang y del supuesto trabajo esclavo. Es un tema que me interesa, que me toca directamente porque he vivido allí. Viví además en los peores años del terrorismo y he seguido viajando varias veces al año y sobre todo durante el tiempo que viví pude observar a ambos bandos actuando, pero prefiero no centrarme en ello de momento.

El objetivo de Lejano Este no es aleccionar a los chinos. Yo llegué a China a aprender, a observar, a atender, a impregnarme de una cultura completamente desconocida para mí… No fui a evangelizar a nadie y si decidí embarcarme en este otro viaje. Me refiero a la emisión del podcast y hacerlo en español, no en inglés o en chino (obviamente no tengo nivel de chino ni para una décima parte del grado de profundidad en el que quiero entrar en estos análisis), si lo hice en español fue para, en todo caso, mostrarle la realidad, o mi realidad, mis vivencias, a las personas con las que comparto raíces.

No tengo ningún interés en juzgar a China. Creo que no tengo legitimidad pero sobre todo, la razón principal es que no tengo información suficiente. A lo que me dedico y de ahí que a veces me busque enemistades, es a poner en duda esa supuesta legitimidad occidental para juzgar las acciones de China.

Así que con un contenedor de palomitas, sigo observando atónito los comentarios de personas que jamás han vivido allí, de periodistas que han estado como mucho en viajes de 72 horas con chófer y hotel de «clase bien» o que te dicen —No no, que yo dormí en una yurta.

Pagó por la experiencia como aquel que contrata una cacería y en el fondo la idea es que le preparen 4 jirafas en una parcela del tamaño de su vergüenza para que se vuelva a casa con un par de trofeos. Cazadores de zoológico, el mundo anda lleno de ellos. Como os digo, sigo el tema expectante… Parafraseando a Warren Buffett: Estoy en la orilla, observando a los que se bañan esperando que baje la marea para saber quién nadaba sin bañador.

Tipos de desigualdad

De lo que sí os voy a hablar en este episodio es de la envidia y voy basarme en el preetiquetado actual, que tanto odio pero que nos servirá para entender la aproximación. Tradicionalmente la envidia es un sentimiento que se le ha atribuido a la izquierda; en parte con razón. Siempre digo que, en el ámbito del crecimiento económico hay dos maneras de ver el mundo: los que ponen el énfasis en la pobreza y los que lo ponen en la desigualdad. Dicho de otra manera, a los que les molesta que haya pobres o a los que les molestan que haya ricos.

En mi caso, os voy a dar mi opinión para que me situéis y no os lleve a engaño mi sesgo. Yo creo en la igualdad moral de las personas y no creo en absoluto en la igualdad material. De hecho, tengo clarísimo, que la igualdad moral, en libertad, lleva necesariamente a una desigualdad material porque todos tenemos diferentes habilidades, objetivos, aversión al riesgo, capacidad de sacrificio, ambición, etc.

A mí, personalmente me molesta (me apena) que haya pobres, no ricos. Me trae sin cuidado la desigualdad, de hecho, la desigualdad con los que tengo por encima de mí, me motiva. Nunca me ha dado miedo competir, nunca vi a alguien hacer algo que yo considerara vetado para mí, nunca pensé que no podía acceder a esto o aquello por no tener los ojos azul celeste.

Más allá de mis defectos de fábrica, no sé, no voy a ser capaz de jugar en el Barça o en el Madrid, no voy a conseguir tirarme en paracaídas o dejar de ser un polo de atracción para los mosquitos, esto ya no tiene remedio, pero las cosas que dependen de mí… Ahí, mis límites los decido yo. Alguno me dirá que eso lo puedo decir porque nací en el primer mundo, nací blanco o nací hombre, algo de eso hay, no puedo cortarme una pierna para igualarme con aquel que nació sólo con una.

También os digo que he perdido concursos empresariales en China frente a una empresa alemana que no era mejor que la mía pero era alemana, he visto como se paraba un proyecto educativo mío porque llegaba otro finlandés con ese aura única que tienen en temas educativos,… Y así os puedo contar experiencias de 20 o 30 países que me hacían partir unos metros más atrás en la carrera.

Y aún así aquí estoy, pletórico, sigo compitiendo, sabiendo que otras muchas veces gané carreras a esos alemanes, canadienses, australianos, etc. Porque la genética o el pasaporte te dan un empujón pero al final quien tiene que correr eres tú.

Lo único que le pido a mi gobierno es que me deje competir, que no me ponga palos en las ruedas y, para ser justo, que no se los ponga a los que vienen de otros lugares igualmente a competir; ya está.

Culpando a la riqueza

Es curioso como la gente que se declara más anticapitalista, anti-consumista, siempre pone el acento en la igualdad de cosas. Los que se declaran enemigos del dinero se pasan el día explorando acciones para poderles extraer más dinero a los demás. Paradójicamente la ambición que tienen por el dinero es enfermiza.

Y lo peor, es ver a las personas que defienden esto acusando prácticamente de traidores a los que salen de la miseria, a los que se enriquecen. De joven pensaba que tanto izquierdas como derechas lo que intentaban por diferentes caminos era sacar a la gente de la pobreza; pero un día entendí que no era así. Luego iré con la derecha, dejadme que acabe con la izquierda… Me sorprendía mucho ver a políticos de izquierda durante la crisis de 2008, en aquellos años, decir: «es que estamos en crisis pero el número de ricos no deja de aumentar». ¿No debería ser ese el objetivo? Que los ricos no dejen de aumentar. ¿No debería ser ese tu éxito como político? Lo que querían decir, se entiende, es que había gente beneficiándose ilegítimamente de esa crisis, y ahí puedo estar de acuerdo, pero para decir ese buscaban el populismo fácil, «los ricos”.

A mí me parece que el foco había que ponerlo en los pobres durante la crisis, no en los ricos, pero ya digo, se entiende. Si la verdad absoluta es que todas las  personas que se enriquecen lo hacen ilícitamente, para ellos el éxito en política es que aumenten el número de prestaciones sociales en lugar de que disminuya. Viven básicamente de perpetuar la pobreza para convertir a esas personas en clientes del Estado y por lo tanto votantes, lo que se denomina clientelismo estatal y por tanto todo el que se salga de esa pobreza crónica se está pasando al bando enemigo.

Mezclando conceptos

La derecha, hay quien en algún momento pensó que era otra cosa. Ellos sí querían sacar a la gente de la pobreza pero sin ayudarles directamente. La idea era crear un marco en el que cada cual se valiera por sí mismo. Si yo he heredado una fortuna y puedo pagarme una señora de la limpieza, no te quejes, trabaja duro porque limpiando mi casa algún día podrás tener la tuya propia, darle un futuro a tus hijos y tener una vida relativamente cómoda. Ese parecía ser el trato.

En ese sentido entiendo la confusión entre la derecha, el conservadurismo y los liberales. A la izquierda le interesa meter todo lo que no sea izquierda en el mismo plato y la derecha, repleta de conservadores, fundamentalistas religiosos, nacionalistas, monárquicos, que no quieren nada más que… Que nada cambie, llevando al extremo lo de conservadores… Básicamente eres conservador cuando, lo que te ha tocado por nacimiento ya te vale, cuando las fronteras de tu país son las que a ti te vienen bien, cuando el reparto económico actual de la tarta es el que a ti te viene bien, entonces eres conservador.

Pero claro, estás permanentemente en el ojo del huracán. Entonces, hace pocos siglos (ayer por la tarde), aparecieron los liberales y los conservadores dijeron:

-Bueno, como nosotros no tenemos más ideología que… «Que nada cambie» y estos tipos tienen un planteamiento donde el estado no tiene que redistribuir, ¡Venga, pues somos liberales!

Claro, pero es que el liberalismo también defiende que te puedan dejar.

Ah no no, eso rompe la familia, mi país o rompe Europa.

-Es que el liberalismo también habla de libertad de movimientos.

-Ahh ¿Pero te refieres a los movimientos de los pobres? ahh no no, que yo me haya pasado unos siglos desvalijando África o América está bien pero eso de que ellos vengan aquí a trabajar sin control, no.

-Es que el liberalismo  también habla de que permitas a cada cual practicar el culto religioso que le de la gana.

-Ya pero ellos no nos dejarían, por tanto, soy como ellos.

-Es que el liberalismo cree en la meritocracia y por tanto en algún momento quizá tú no mereces estar arriba.

-Bueno, ya veremos.

Y en ese ya veremos estamos.

Claro se mezclan todo tipo de etiquetas y conceptos y te encuentras que la gente odia el libre comercio y la globalización porque lo asocian con el conservadurismo, pero en realidad no tiene nada que ver.

El problema de tener razón

Justamente, el comercio, los intercambios voluntarios, es lo que puede sacar a la gente de la miseria. No hay mayor ejemplo que china ¿Y qué ha sucedido cuando eso ha ocurrido? Que nos ha empezado a molestar hasta el comercio. El capitalismo, la globalización, etc. eran términos odiados por la izquierda y aplaudidos por la derecha, que se pasó un siglo luchando contra el comunismo porque estos no entendían cómo se salía de la pobreza.

De repente, tenemos a los países ex-comunistas dándonos la razón, haciendo un esfuerzo, cambiándolo todo, viniéndose a las nuestras y, de repente, nos molestan de nuevo. Nos hemos pasado tanto tiempo vendiéndoles las virtudes del capitalismo que ahora lo practican mejor que nosotros… Y eso no estaba en nuestros planes.

No sabíamos que teníamos razón. Nos creíamos nuestras mentiras pensando que eran mentiras muy vendibles. Vivíamos tan bien en nuestra opulencia, explicándole al pobre que era pobre porque no se esforzaba que cuando empezó a esforzarse nos dejó desencajados. Mira qué majos, cómo descargan los camiones estos chinitos… Pero ahora nos igualan y va camino de superarnos.

El estándar de vida chino es muy superior a lo que la gente cree

¿Qué pasa aquí? Pasa que vas a tener que trabajar duro amigo, ¿No era eso lo que les explicabas? ¿No era ese el camino para salir de la miseria? Pues te voy a contar un secreto: tenías razón. Lo que pasa es que ni tú te lo creías. Te venía bien, les decías que la culpa de ser pobres era suya y sólo suya… Lo que no estaba en tus planes es que se lo creyeran. Ahora que vas a hacer, ¿Ponerte a trabajar? ¿A competir? ¿O vas a sacar los tanques a la calle para plasmar ya de manera fehaciente tu derrota intelectual? Viendo a la prensa internacional promoviendo casus belli por encima de nuestras posibilidades, veo que lo que segundo.

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Trump ha pasado como un huracán por delante nuestro y hemos salido del campo de batalla sin pararnos un segundo a hacer conteo de muertos y desaparecidos. Los americanos siguen siendo los capitalistas y los chinos los comunistas; porque hagan lo que hagan, tenemos el preetiquetado grabado a fuego en el candado que limita nuestra capacidad de raciocinio. Lo que de verdad ha sucedido, delante de nuestros morros, esto no se ha hecho con nocturnidad… Pero hemos pasado la página sin leerla, como aquellas que el profe te decía: «esto no entra para el examen».

Lo que de verdad ha sucedido es que teníamos al presidente de la mayor potencia económica del mundo, el adalid del capitalismo, cerrando sus fronteras, sacando a su país de acuerdos internacionales de libre comercio, creando aranceles nuevos para castigar a sus competidores, endeudando a su país más que nunca… ¡Esos eran los liberales! Y teníamos a la dictadura comunista, abriendo sus fronteras, creando un marco de desarrollo para la empresa privada sin precedentes desde la revolución industrial, comerciando con el mundo, cerrando acuerdos de libre comercio… ¡Y esos eran los comunistas!

Que nada cambie

Y las decisiones de unos y otros, no sus siglas, no lo que dicen, sino lo que hacen, la preferencia revelada de sus acciones nos cuenta que los de arriba no querían comercio. La derecha tradicional lo que quería es que nada cambiara. Por eso no le quitan el pie de encima a África. Por eso le llamaban globalización a venderle de todo a los africanos y no dejar que ellos nos vendieran nada a base de proteccionismo estatal.

Eso no es globalización, eso es hipocresía nivel Dios. Venderles nuestros coches pero irte a Uganda y encontrarte leche holandesa en el supermercado porque es más barata que la leche local. Es terrorífico lo que les llevamos haciendo durante toda su historia; antes al menos de manera honesta con un fusil por delante ahora con retintín, presentándonos con la bandera del libre comercio ¿Se puede ser más hipócrita?

¿Qué es lo que pasa? Que con China no nos ha funcionado, no hemos podido. La idea no era que cada uno ganara en función de su mérito, la idea era era que nada cambiara y ese relato del mérito me vino bien durante un tiempo, pero si los pobres se van a seguir enriqueciendo con el rollo ese del mérito ya no me hace tanta gracia.

Antes pensábamos que a la izquierda no pretendía en absoluto que los pobres salieran de la miseria, ahora sabemos que a la derecha tampoco. Para quien tuviera dudas, que tampoco vivimos todos del alimento de la prensa mainstream.

Recuerdo una conversación con una conocida (no llega a amiga) que me decía: «Es que mi señora de la limpieza se va a esquiar a Suiza con eso te lo digo todo». Y en efecto, con eso me lo decía todo; no de su señora de limpieza, me lo decía todo sobre ella.

Pobreza perpetua, por favor

Compartía una foto estos días en redes sociales sobre el producto interior bruto de China y cómo occidente ha empezado a molestarse con China a medida que ha ido creciendo su economía, a medida que ha ido sacando pobres de la miseria, a medida que se ha ido convirtiendo en una alternativa a la hegemonía estadounidense. El número de periodistas que ha ido apareciendo en China para hacer el trabajo sucio a lo largo de estos años seguiría una gráfica también calcada al crecimiento de China. Y el volumen de decibelios de las protestas occidentales con China va en consonancia también con ese crecimiento. Cada vez gritan más.

Decía en ese post que en los años 50’s y 60’s China deforestaba como nunca. Pero a occidente le daba igual. Estábamos haciendo lo mismo y cuando agotamos nuestros bosques nos fuimos a deforestar los de los demás para cubrir nuestra demanda de productos.

En los años 70’s China contaminaba como nunca. Pero a occidente no le importaba demasiado… En todo caso servía como argumento para meternos con la URSS. Sin entender absolutamente nada de la relación entre China y la URSS.

En los 80’s y 90’s “ capitalismo salvaje». China empezaba a salir de la pobreza. Había niños cosiendo balones, nuestros balones. Balones de Nike, de Adidas y de todas esas marcas a las que no les interesaba en absoluto quién había al principio de la cadena de producción mientras aquello diera dinero.

Ya en el año 00’s, pasaban los años y curiosamente empezábamos a escuchar aquello de:

-¡Es que en China hay niños cosiendo balones!

No amigo. Se te ha parado el reloj, eso ya no existe. Y no pareció preocuparte cuando sí existía y te beneficiabas. Ahora no hay nada de eso. ¿Sabes donde sí hay niños cosiendo balones ahora? En Camboya, en Bangladesh, curiosamente donde te llevas tus fábricas.

A lo mejor alguien debería pensar un poquito en ello.

Pues, pues… ¡Es que son una dictadura comunista!

-¿Qué tienen de comunistas? ¿Qué te molesta?

¿Niños chinos cosiendo balones?
¿Niños chinos cosiendo balones?

Si cada vez hay un respeto mayor por los derechos humanos, si cada vez se parecen más a ti… Al final la sensación es que no queríais que el comunismo desapareciera o que la gente se aviniera a vuestras doctrinas porque a la vista está que cuando lo han hecho tampoco os ha servido; lo que queríais es perpetuar la pobreza de los pobres y la riqueza de los ricos. Pues lo siento el comercio era eso, satisfacer las necesidades de los demás y quien mejor las satisfaga se enriquece; capitalismo puro.

Y fijaos, sin un estado mundial dirigiendo la economía, sin una planificación central, con un comercio de orden espontáneo entre países… China, empezando desde 0 en 1979, 40 años después ya va ganando. Esa era la doctrina que exportabais por el mundo a sangre y fuego… A ver ahora qué hacéis.

Ver a Nike, Adidas y compañía., o las marcas que sean, la verdad es que no le estoy poniendo mucha atención protestando porque en China no se respeten los derechos humanos, vamos… No se puede ser más hipócrita, de verdad. Después del dinero que han hecho estas empresas cuando realmente no se respetaban los derechos humanos.

La próxima sombra

En fin, no sé si China ha sobre reaccionado ni me importa. Me importa cómo nos molesta la falta de derechos humanos (y si no existe ese problema nos lo inventamos) cuando el país en cuestión nos empieza a hacer sombra.

Una sugerencia ¿Sabéis donde se vulneran los derechos humanos todos los días? En India. Entre otros lugares… Pero, si a alguien le preocupa de verdad, todos esos periodistas que cada dos fotos que comparten contándote que la vida en China es un infierno te comparten otras dos disfrutando de los restaurantes de lujo o de las actividades lúdicas espectaculares en Shanghái o Beijing, porque jamás se irían un año a vivir a una aldea Uigur para conocer de verdad sobre lo que hablan y dejar de decir estupideces, les recomiendo que se vayan a la India.

No a Bombay o a Delhi. Al interior, a las zonas olvidadas. Que se doctoren de verdad en periodismo en lugar de seguir hablando de oídas. Pero imagino que el plan no es ese, claro. Como si lo que importara aquí fuera informar. Lo que va a suceder es que van a esperar a que India se enriquezca, empiece a ser un grano en el culo de occidente y entonces sí, cuando ya se empiece a vivir bien allí y el territorio se llene de periodistas oportunistas que quieren informar del tercer mundo sólo en los lugares donde ya hay burbujas para vivir como en el primero, nos empezarán a contar las miserias del país para intentar ganar en el papel impreso, lo que sus empresas son incapaces de ganar en el terreno de juego, compitiendo.

Decía… Toda la vida quejándonos de que a la izquierda en realidad le molestaba que los pobres salieran de la miseria y ahora sabemos (los que no lo sabían) que a la derecha le molesta lo mismo. Pues esto sólo lo solucionáis compitiendo o con una guerra.

Os dejo con un proverbio chino:

«No son las malas hierbas las que ahogan la buena semilla, sino la negligencia del campesino»

1 comentario en “Cuando los pobres dejaron de ser pobres”

  1. Hay muchos puntos del artículo con los que no estoy de acuerdo pero me quiero concentrar en el más importante y en el que más se insiste, los que se quejan de la persecución Uyghur tienen chinofobia y son unos envidiosos.

    No tengo toda la información pero mi opinión es que la cosa no es tan cruda como lo pintan los medios occidentales pero desde luego mucho menos en un paraíso terrenal de armonía, porque entonces, ¿a qué vienen las restricciones, seguimientos y obstrucciones a los que van allí? ¿Tienen miedo de que muestran el país de la armonía entre etnias que nos quieren vender?

    Que sí, que los medios manipulan, sean de occidentales, chinos o de Madagascar, pero es que también algunas veces los medios chinos con su afán de publicitar su «realidad» hacen justo lo contrario.

    Tan sólo miremos estos vídeo del Real Xinjiang:

    https://www.youtube.com/watch?v=Cdpdeii0l_8&t=570s
    https://www.youtube.com/watch?v=V7kgmeacL-0

    Quiero decir, eso está más guionizado que un reality de TeleCirco y eso resta mucha credibilidad.

    ¿Que hoy los medios se vuelcan con el problema en Xinjian? Y hace 6 meses con el Black Lives Matter y no vi ningún video de afroamericanos diciéndole al mundo que los negros en EE.UU. viven sin racismo y muy felices….lo mismo con el Brexit, bueno sí, unos cuantos idiotas hablando de lo maravilloso que iba a ser estar fuera de la EU.

    En definitiva, si China quiere que el mundo deje de mirar allí lo que pueden hacer es dejar de monitorizar, limitar y prohibir cualquier acción que piense que les va a restar 面子

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